‘El Temor de un Hombre Sabio’, el mito del cuentacuentos regresa

Kvothe frente a la Universidad, por Jon Foster

Patrick Rothfuss es una transfusión de sangre joven en la élite de la novela de fantasía épica. Con ‘El Nombre del Viento’ demostró que se podía hacer narrativa fantástica original sin inventar vastos imperios, sin paletadas de personajes, sin crear gramáticas para catorce idiomas. Con ‘El Temor del Hombre Sabio’, lo reafirma.

Porque esta segunda entrega es lo que se esperaba de ella, un avance en la progresión de Kvothe, que sigue mejorando en sus habilidades arcanas. La primera parte del libro está ambientada en la Universidad, ese lugar que tan bien conocimos en ‘El Nombre del Viento’. Sin embargo, los eventos son muy diferentes a los vividos hasta el momento.

Este artículo es un humilde homenaje a esta obra. Contiene pequeños spoilers, nada concreto, tan sólo una línea general de cada tramo del camino que recorre el hombre que se hace llamar Kote.

Este fue el primer artículo que publiqué en Zona Fandom tras conocer que Weblogs SL había optado por cerrar el proyecto. El artículo tiene una segunda lectura, sabiendo esto. A pesar de que su función principal era hablar del fin de ZF y su renacimiento con otro nombre, consiguió el record de 585 «me gusta» en Facebook, despejando mi duda de si era una reseña aceptable, además del epitafio de ZF.

La “cómoda” vida en la Universidad

La historia comienza en la Universidad, donde concluyó ‘El Nombre del Viento’. Allí la vida tiene sus más y sus menos. Sus agobios. Es un aprendizaje formalizado y estructurado. Cada cierto tiempo hay tensiones, incluso amenazas externas. Pero con las herramientas necesarias, Kvothe puede protegerse y sentirse seguro.

Buena parte del libro sucede en este ambiente, racional y, en el fondo, cómodo. O más que cómodo, sencillo. Kvothe no tiene por qué preocuparse de los grandes problemas de la vida, más allá de cubrir las cuotas que necesita para poder seguir viviendo en el recinto de la Universidad.

En un ambiente así se puede crecer, pero para convertirse en mito hace falta algo más. Un detonante.

Patrick Rothfuss

El viaje iniciático de nuestro Kvothe

Kvothe se enfrenta a una situación que parece dramática, abandonar su zona de confort, dejar atrás un mundo que dominaba y amaba. Obligado por una circunstancia que ha intentado evitar, por todos los medios posibles, pero que en última instancia es responsabilidad propia.

El joven arcanista sale del mapa trazado, de las leyes que conoce, de la Universidad. Kvothe deja de estar institucionalizado, es libre de elegir su camino, y desconoce a lo que se enfrenta, ni si saldrá airoso.

Cómo se desarrolla su viaje no importa: Kvothe sólo narra que la ruta le puso a prueba y que pudo ser su fin. Lo crucial es que es el inicio de una aventura que le marcará como persona para siempre. Que supondrá la muerte del viejo Kvothe, y el nacimiento del mito.

Y su nueva andadura en la ciudad de Severen recuerda a sus inicios en las calles de Tarbean. Sin un mísero penique en el bolsillo, pero dotado de la valentía que proporciona la pasión y de los recursos que te da la experiencia. Salir de la calle es fácil cuando ya has aprendido a hacerlo.

Para otro, perder todo lo que se ha conseguido sería abandonar toda esperanza y rememorar tiempos mejores. Pero Kvothe conserva su astucia, y eso le coloca entre los nobles de forma elegante. De nuevo en el juego. Y ahora es él que pone las reglas, quien traza su camino.

El Campamento

Kvothe puede liarla

Kvothe sin embargo no es una persona convencional. Durante su trayectoria ha demostrado que es capaz de lo mejor y de lo peor. Seguirá cometiendo errores que para el lector serán absurdos. Pueriles. El lector, con frecuencia, considerará que el Edena Ruh es un necio.

Que si fuera él, no cometería semejante estupidez. Como contradecir o enfrentarse al noble más poderoso del mundo conocido. Tratarlo de tú a tú. Hacerle ver que es humano y también se equivoca. No valorar lo suficiente al joven artista, convocarle cuando le interesa y mandarle a sus habitaciones cuando estorba.

Es quizás uno de los puntos que Rothfuss no ha pulido, ese errático comportamiento de Kvothe, que comete un error estúpido y al momento te desconcierta con una genialidad. A veces, pareciera que hay más de una persona dentro del cerebro de Kvothe, esas divisiones mentales que realiza para generar sus enlaces simpáticos, cada una con sus propios gustos y estilos, todas aportando al conjunto. Y cada una con sus propios altibajos.

El necesario entrenamiento

Los planes no siempre salen como uno desearía. Cuando el protagonista parece haberse adaptado a su nuevo entorno, una nueva misión le pone a prueba. Si lo consigue, el éxito vendrá de la mano, y al estar al frente de la misión el mérito será suyo. También el fracaso.

Una gran sorpresa le espera: las sombras de su pasado, con la que se cruza sin lograr avanzar en su conocimiento. Sí servirá para la primera gran demostración de talento. Una espectacular prueba de que hay mucho más Kvothe del que parece, incluso de lo que el propio músico se piensa.

Es en ese momento, en su mejor momento, cuando descubre que en realidad nunca se sabe lo suficiente. Ha llegado el momento de cambiar de estrategia y aprender nuevas técnicas. Tan heterogéneas como sea posible, con nuevos aliados.

Todo lo relacionado con Ademre al lector le resulta desconcertante. Quiere más aventura, más acción, y en lugar de eso asiste a una nueva fase del aprendizaje de Kvothe. El enfrentamiento a un nuevo lenguaje, distinto, pero que aunque parecía extraño pronto cobra sentido. A algunos les causará aburrimiento, otros verán la riqueza subyacente.

Gracias a cómo Kvothe amplía sus habilidades en Ademre, llega a ser el gran guerrero que es. No sólo aprende a convertirse en un arma eficaz, sino que enriquece su alma con una nueva sabiduría, obtenida tras limpiar su mente de todo lo aprendido. Atravesar los límites marcados y descubrir que hay un horizonte más allá.

Y aún sabiendo que hay otros mejores que él, que el horizonte es inalcanzable, darlo todo y alcanzar aunque sea la primera piedra, aunque eso cueste recibir más de un palazo.

Kvothe, por Marc Simonetti

Un final anticlimático

Lo peor de la novela es su final anticlimático. Kvothe ya es famoso. Sus andanzas y su nombre son conocidos en todas las tabernas del mundo, con frecuencia muy por encima de la realidad. Está bien situado, tiene sus necesidades cubiertas y no necesita más. Hay mujeres esperándole, aunque en realidad no le basta, porque no ha conseguido la que realmente busca. Esquiva, la condenada. Rozándola a veces, siempre a la fuga. Lástima.

Pero sabemos que hay más, que aún queda mucho por contar del Asesino de Reyes, y que probablemente en la siguiente jornada Kvothe será un hombre distinto, pero marcado por lo que ha sido y lo que es capaz de ser.

Amor por la ficción

La saga del Asesino de Reyes es, ante todo, un homenaje al cuenta cuentos, al trotamundos, al inventor de historias. Una novela fantástica que es una demostración de cariño por todos los autores que han enriquecido a este género que tanto amamos en ZonaFandom.

Kvothe se ha debido siempre a su público. Sus actos a menudo son sencillos y humildes, pero tienen el punto de pasión necesario para que se conviertan en grandes historias. A veces son una simple excusa para tener algo que regalar a su público, a los que propagan sus hechos. Los que realmente las convierten en leyendas.

Habrá quien se canse de Kvothe, pensando en que la historia no avanza, en que “no pasa nada”. Son los que sólo quieren llegar al final, los que no disfrutan del camino. Oh, cuánto placer hay en el camino, cuánto valor hay en cada instante aparentemente insignificante de la historia.

El hombre que se hace llamar Kote puede ser el disfraz de un gran arcanista, pero en el fondo es sólo un creador de historias, un narrador, un cuenta cuentos. Sólo quiere contar una historia, su versión de su historia. Porque una historia no es nada sin un público.

A él se debe un creador, y por él cruza el mundo y se enfrenta a lo que sea necesario. Todo esto es por el público, por los aplausos y las sonrisas. Y como Kvothe demuestra constantemente, en lo que dice hay más de lo que se cuenta.

Qué bien entendemos a Kvothe en ZonaFandom. Y como hace Kvothe, este humilde narrador cuenta más de lo que dice.

En ZonaFandom | ‘El Temor de un Hombre Sabio’: Kvothe prosigue su relato lleno de triunfo y tragedia, ‘El Nombre del Viento’ de Patrick Rothfuss, la mejor fantasía que he leído en años

Etiquetas

Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

Compartir este Artículo en