El Mundo del Río, de Philip José Farmer (I)

El Mundo del Rio

De repente despiertas, con una sensación que no puedes describir. Miras tus manos, y te parecen extrañamente jóvenes. En un instante, los recuerdos desbordan tu mente… ¡hace un momento estabas en el hospital! ¡Enfermo, decrépito, a punto de morir! Incluso tu esposa estaba allí, a tu lado, llorando, viéndote morir

Te levantas, estás en un prado perfecto, casi parece diseñado a conciencia. Estás desnudo, no tienes vello corporal, y aparentas tener 25 años otra vez. No estás sólo… a tu alrededor, otras personas están volviendo a la vida, igual que tú. Te parece reconocer a algunos de ellos, pero sin pelo y con menos años es difícil de afirmar. Extrañado, miras a tu alrededor… Estás en un valle fluvial, un gran río, enorme, lo cruza. A cada lado hay un valle, ves gente en la otra orilla, sin vello, desnudos… Y cerrando el valle hay unas inmensas cordilleras, más allá de donde alcanza la vista, totalmente impracticables.

Así nos presenta Philip José Farmer el enigmático Mundo del Río, un lugar en el que, de repente, despiertan todos los seres humanos que jamás han existido, y que han nacido y muerto desde el confín de los tiempos y hasta una fecha próxima a 2008. ¿Cómo ha sucedido esto? ¿Por qué? ¿Para qué? Y tras unos primeros minutos de desconcierto, un interrogante a un más preocupante: ¿Quién lo ha hecho? No voy a desvelar nada de la trama, pero creo que será suficiente para cumplir mi objetivo: despertar vuestra curiosidad.

Los resucitados aparecen junto al gigantesco río, y poco a poco van descubriendo nuevos misterios. Sólo los que murieron con más de 5 años han resucitado, lo que hacen unos 36.000 millones de personas. En cada zona del río despierta un grupo de gente que habitó en una misma zona de la Tierra y época, junto con un grupo menor de gente que habitó esa zona pero en otra época, más un grupo de personas de los siglos XX y XXI, los más numerosos en total, y que debido a esto están dispersos por todo el nuevo mundo. Todos sanos, sin enfermedades congénitas, sin parálisis ni miembros amputados: perfectos. Junto a cada resucitado, hay un cilindro metálico al que llaman «grial», y junto al río hay unas extrañas estructuras con forma de enormes setas, con huecos en la parte superior donde hay colocados más griales.

Al poco de despertar, y cuando aún reinaba la confusión, un estruendo sacude a los resucitados, y arcos eléctricos encienden estas «setas». Para sorpresa de todos, los griales situados en ellas se han llenado de comida, frutas, agua e incluso tabaco y chicles. Esto sucederá tres veces al día, afortunadamente, porque las semillas no crecen en este mundo. Todos los seres parecen estériles, incluidos los humanos. En 24 horas, se descubre otro hecho fundamental: Los que mueren resucitan al día siguiente en otro punto distinto. Pronto, muchos aprovechan el llamado «Expreso del Suicido» para saltar de un punto a otro buscando a sus seres queridos.

Farmer entonces saca provecho de su fantasía, y utiliza a personajes históricos como protagonistas de sus novelas. Así, conoceremos las andanzas de Sir Richard Francis Burton, el explorador británico, que se pone en marcha para tratar de responder los interrogantes acerca del Mundo del Río, para descubrir quién ha construido un planeta con un río de 32 millones de kilómetros de longitud. También conoceremos la lucha de Sam Clemens, el escritor conocido como Mark Twain, para construir un barco fluvial que le permita surcar hasta las fuentes del río, y de su enfrentamiento con el Rey Juan Sin Tierra. O las andanzas de Lothar von Richthofen, el Barón Rojo, o de como Hermann Göring se convirtió por completo, arrepintiéndose de su vida anterior, y predicando las bendiciones de la recién creada Iglesia de la Segunda Oportunidad.

Una vez presentado el escenario y algunos personajes, en la próxima entrega comentaremos las novelas que conforman la saga, y algo más sobre su autor.

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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