‘El Ladrón del Tiempo’, el zen visto por Terry Pratchett

El Ladrón del Tiempo, de Terry Pratchett En ‘El Ladrón del Tiempo’, la última novela traducida de Terry Pratchett, nuestro querido autor arremete con dos temas que se le dan muy bien: la filosofía, y las representaciones antropormóficas que alteran el ya de por si débil velo de la realidad en el Disco. La amenaza que se cierne sobre el Disco viene de unos viejos conocidos, los Auditores de la Realidad, que tienen un plan para reducir las alteraciones que produce el libre albedrío de los humanos.

La idea de los Auditores es detener a los humanos. Por siempre. En el tiempo. Deteniendo el tiempo. Por siempre.

Los Monjes de la Historia son los administradores del tiempo, desde hace milenios. Es un trabajo duro y complicado, que requiere una atención constante durante siglos. El truco es ajustar los Postergadores, estructuras giratorias con antiguos y secretos grabados, que enredan y desenredan el tiempo. A veces el tiempo se vuelve loco, se acumulan años en un postergador, y hay que liberarlos donde menos daño haga. Generalmente en algún punto perdido del océano, donde 40.000 años más o menos no suponen gran diferencia.

Lu-Tze es uno de los Monjes más sabios y venerados. Cuando el prometedor aprendiz Lobsang Ludd llega al templo, el sabio sabrá que el especial talento del chico puede ser clave para que el Tiempo siga su devenir más allá de los muros del Templo.

– Vayamos a los jardines. Porque ¿acaso no está escrito: <<Un poco de aire fresco te vendrá bien>>?
– ¿Lo está?
– Lo pone aquí. Si lo sabré yo.

Mientras, La Muerte también quiere impedir los planes de los Auditores, pero debido a cierto acuerdo anterior no puede inmiscuirse. De ahí que “anime” a su nieta Susan Sto-Helit a que tome cartas en el asunto, para alegría y regocijo de nuestra heroína que, como ya sabemos, sólo quiere una vida normal y tranquila, sin que personificaciones antropomórficas varias se inmiscuyan en su vida.

Si en general los libros de Pratchett están llenos de momentos memorables, en ‘El Ladrón del Tiempo’ los guiños filosóficos lo elevan a una escala superior. Si seguiste ‘Kung-Fu’, encontrarás infinitas referencias que te harán llorar de la risa. Todo lo relativo a los Postergadores (“procastinators” en el original) es curiosísimo, una obra de ingeniería fantástica de las que tan bien se le dan a Pratchett, único ente capaz de conseguir que sea coherente y consistente un mundo que vuela a lomos de cuatro elefantes sobre una inmensa tortuga.

Si bien la historia se centra en Lu-Tze y Susan, podemos considerar que es una novela de la saga de La Muerte. Principalmente, porque comparte el enfoque místico que caracteriza a esta saga, en el que las amenazas proceden de un plano alternativo, de entes que representan conceptos y creencias. Es en libros como éste con los que Pratchett se reivindica no sólo como uno de los más grandes autores de fantasía en activo, sino como uno de los más grandes autores literarios, y punto. No tenemos suficientes estrellitas post-apocalípticas para Pratchett.

– ¿Dominas el okidoki?
– No es más que un montón de brinquitos.
– ¿Shiitake?
– Si quisiera clavar la mano en arena caliente me iría a la playa.
– ¿Upsidazi?
– Menudo desperdicio de ladrillos.
– ¿No kando?
– Ese te lo has inventado.
– ¿Tung-pi?
– Arreglos florales con mal humor.
– ¿Déjà-fu?
– ¿El déjà-fu? ¿Te ha llegado ese rumor? ¡Ja! Ninguno de los monjes de aquí domina el déjà-fu.

Hay muchos momentos memorables en este libro. Personalmente, me quedo con las brillantes trampas para Auditores en la recta final de la trama, y con el curioso origen de las sabias enseñanzas de Lu-Tze. No os hacéis ni idea de quién se trata, sorprenderá a los que conocen a la fauna de Ankh-Morpork…

Ficha Técnica

Review de El Ladrón del Tiempo: Cinco estrellitas postapocalípticas

  • Título: El Ladrón del Tiempo (Thief of Time)
  • Autor: Terry Pratchett
  • Saga: Mundodisco – La Muerte (Susan Sto-Helit)
  • Editorial: Plaza y Janés
  • Formato: Tapa blanda con solapas // 384 páginas
  • Precio: 17.90 euros

En ZonaFandom | Especial Terry Pratchett, La Saga de la Muerte, Guía de orden de lectura del Mundodisco

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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