‘El asesino’, de Ray Bradbury

Doradas manzanas del sol

Las doradas manzanas del sol‘ es una de las obras más conocidas de Ray Bradbury, mítico escritor estadounidense de ciencia-ficción. Es cierto que no es tan destacable como las maravillosas ‘Crónicas Marcianas’ o ‘Fahrenheit 451’, pero lo cierto es que esta colección de relatos es muy sorprendente y estimulante. Son unos cuentos sencillos, directos y con un aspecto poético que los hace muy característicos.

‘El asesino’, relato escrito en 1953 y perteneciente a este conjunto de cuentos, es seguramente el que más me ha impactado, por la simpleza de su mensaje y por su, sin embargo, ferviente actualidad. Bradbury nunca fue amigo de la tecnología, y eso es algo paradójico en alguien que pronosticaba viajes al espacio, y sociedades amantes del progreso y la hegemonía de las infraestructuras. ‘El asesino’ no es ni mucho menos el mejor relato de ciencia-ficción jamás escrito. Sólo son seis páginas de un alegato no sólo contra el avance de la tecnología, sino que se proclama horrorizado ante la tendencia que tiene el ser humano a rellenar su vaciedad dependiendo de estos aparatos.

Albert Brock está interno en un lugar por llamarse a sí mismo el asesino. Le atiende un doctor que, antes de hablar con él, se comunica con frialdad con su hijo por una denominada «radio pulsera». Brock está satisfecho de su actitud contracorriente. Está convencido de que le hace un bien a la sociedad con su pequeña aportación. Muestra su ira y la explica al cometer sus llamados crímenes, y eso le añade humanidad, le da un matiz de frustración ya resuelta, de estrés, de existencia traumática que sólo se explica al estar condicionado por una sociedad que adora la prisa, la presión, la eficiencia de la perfección. Cuando el doctor escucha la verdadera naturaleza de los crímenes, se queda anonadado, sobretodo porque Brock, el asesino, ha descubierto que el sentido de su vida se encuentra precisamente ahí, en «matar» y en demostrar a los demás que ellos también deberían hacerlo como una especie de ejercicio de expiación.

El final del relato es pesimista, porque demuestra que el doctor no ha aprendido absolutamente nada del diálogo con Brock, pero pronto el narrador, con una caótica, redundante y genial enumeración que finaliza la historia, hace ver al lector lo deprimente de ese no-aprendizaje, lo radical de su propuesta anti-tecnológica.

‘El asesino’ es, en mi opinión, el relato más honesto de Ray Bradbury y quizás el más brillante
(si contamos los capítulos de ‘Crónicas Marcianas’ como parte de una novela y no como relatos individuales). Una contradicción genial que manifiesta una postura abrumada por el alcance social de la tecnología (repito: se escribió en 1953) y que por otro lado defiende la belleza de lo tradicional, el temor al cambio. Un relato de ciencia-ficción indispensable, que convierte al libro que la incluye, el mencionado ‘Las doradas manzanas del sol’, en una obra recomendable y semidesconocida de Bradbury.

Lectura del relato | ‘El asesino’, de Ray Bradbury

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