13 relatos de Lovecraft para una noche de horror cósmico

Especial Halloween: Relatos de los Mitos de Cthulhu

H.P. Lovecraft es el autor cumbre de la literatura de horror cósmico. Cualquiera de sus relatos puede ser perfecta para una noche de susto al estilo de la vieja escuela. Y con una ventaja añadida, puesto que su obra se encuentra dentro del dominio público, por lo que puedes encontrar prácticamente toda su obra en Internet. Os dejo algunas sugerencias, y un enlace donde encontrar estos relatos. ¡Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn!

El horror de Dunwich (1928)

Wilbur Whateley siempre fue un chico extraño. Con 10 años ya era un adulto totalmente desarrollado, lo que siempre produjo suspicacias en el aislado pueblo de Dunwich. Eso se suma a las extrañas desapariciones de ganado y a las luces y gritos que salen del granero de su familia, que además se amplía cada cierto tiempo. Algo se oculta ahí… y se dice que el propio dios exterior Yog-Sothoth podría estar involucrado…

La llamada de Cthulhu (1926)

Un investigador nos relata la muerte de un destacado profesor de la Universidad de Miskatonic, y nos presenta los documentos en los que estaba investigando, acerca de las acciones de un grupo de culto a la oscuridad, y más concretamente, a una criatura llamada Cthulhu. Este ser llegó a la Tierra millones de años antes de el Hombre surgiera, y descansa en un sueño profundo en la ciudad sumergida R’lyeh, protegido por una corte de seguidores extraterrestres. En el cuento también se recoge la bitácora del primer oficial de un barco que, navegando por el Pacífico, encuentra la emergida R’lyeh, al llegar el tiempo propicio para que Cthulhu despierte…

La sombra sobre Innsmouth (1931)

Profundos

Se trata de una novela corta que incluye cinco capítulos. En ella se cuentan las investigaciones del narrador acerca del pueblo de Innsmouth, situado cerca de Arkham. Los habitantes son toscos, huraños, y en una ocasión el gobierno ya asaltó el pueblo, aunque se desconocen los motivos para tal acción. Pronto el narrador descubrirá el oscuro secreto de sus habitantes, y su relación con Dagón, el dios de los Profundos, seres mitad humanos mitad pez.

El color que cayó del cielo (1927)

A un ingeniero se le contrata para preparar la construcción de un embalse en Arkham. En la zona de construcción se encuentra con una zona a la que llaman la “landa maldita”, en la que al entrar nota extrañas y desagradables sensaciones. Los aldeanos de la zona le cuentan que un meteorito cayó allí. De él surgió un ser extraño, que se ocultó en el subsuelo, y afectó a los que vivían cerca de una forma horrible.

En las montañas de la locura (1931)

Una expedición a la Antártida se divide en dos grupos. El más avanzado realiza un sorprendente descubrimientos: restos de seres extraños, con apariencia de inteligentes, y de un extraño código. También detectan una cadena montañosa más alta que el Himalaya, con unos extraños cubos en la cima, y se dirigen a investigar. Por desgracia, una fuerte tormenta los aísla del otro grupo, y cuando estos alcanzan a la avanzadilla, descubrirán un horror inimaginable…

El susurrador en la oscuridad (1930)

Albert N. Wilmarth, profesor de literatura en la Universidad de Miskatonic, Arkham, nos cuenta sus investigaciones. Tras unas importantes riadas en Vermont, los periódicos locales informan de extrañas formas flotando en los ríos. Wilmarth las investiga y se enfrenta a escépticos sobre lo que significan estas apariciones, pero pronto descubre antiguas leyendas y monstruos en las colinas de la zona, que abducen a lo que se aventuran a acercarse…

Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn

El caso de Charles Dexter Ward (1927)

En este relato somos testigos del descenso a la locura de Ward. Tras un periodo de desvaríos y de pequeñas alteraciones físicas, este joven de familia acaudalada acaba de desaparecer, y se le encomienda al doctor Marinus Bicknell Willet que investigue estos hechos. Así, se descubre que Ward es descendiente del alquimista y nigromante Joseph Curwen, y que su desaparición puede estar relacionada con la investigación de este legado.

En la noche de los tiempos (1934)

Nathaniel Wingate Peaslee nos cuenta sus experiencias debido a la posesión que sufrió por uno de los miembros de la Gran Raza de Yith, unas criaturas con la capacidad de desplazarse por el tiempo y el espacio ocupando los cuerpos de otros seres. Durante la posesión, Nathaniel pudo conocer algunos de los secretos de los Yithianos, y a su regreso a su propio cuerpo descubre que durante ese tiempo, sus conocidos lo habían tenido por loco.

Las ratas en las paredes (1923)

El descendiente de la familia Delapore se muda a Exham Priory, el hogar ancestral de su familia en Inglaterra. Sus gatos, y en particular su favorito, escuchan el ruido de ratas entre las paredes. Allí descubrirá algo impensable: su familia mantuvo una ciudad subterránea durante siglos, y sus habitantes se alimentan de…

El extraño (1921)

En este caso seguimos el devenir de una persona solitaria y miserable, que no recuerda haber contactado con otros seres vivos. En su búsqueda de sí mismo, encuentra un desolado y gigantesco castillo, y lo que allí descubrirá le horrorizará más allá del límite de la cordura.

El siempre simpático Nyarlathotep

El morador de las tinieblas (1935)

Las historia gira entorno a un extraño culto en Providence, que utiliza un antiguo artefacto egipcio llamado “El Trapezoedro Brillante”, con facetas en ángulos no-Euclidianos, para invocar a un terrible ser de las profundidades del tiempo y el espacio: Nyarlathotep.

Herbert West, reanimador (1922)

En los seis capítulos que lo forman se nos cuentan los experimentos llevados a cabo por el Dr. Herbert West sobre la muerte, y lo que es peor, la reanimación de los cuerpos, desde su época de estudiante en la Universidad de Miskatonic hasta poco después de la Primera Guerra Mundial.

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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