Un refugio anti-zombis en el Vallès

Bunker Anti-Zombi

¿Estás preparado para un apocalipsis zombi? Es una pregunta que suele surgir habitualmente en reuniones de amigos y en entrevistas de trabajo. Por desgracia, la respuesta es siempre vergonzosa: No. Si ahora mismo se desatara una hecatombe zombi, alguno correría, otro contraatacaría, pero la mayoría nos limitaríamos a ser apetitosos y punto.

Pero eso no sucederá con Dani, que está construyendo un bunker anti-zombis en el Vallès, muy cerquita de Barcelona. Y completamente equipado. Tomó como punto de partida un antiguo aljibe subterráneo para aguas pluviales que estaba en desuso. Ahora lo tiene dividido en varias zonas de seguridad, ha construido huecos para iluminación y ventilación, una torreta de vigilancia…

No acaba ahí la cosa. Ha tenido en cuenta todo lo que puede llegar a necesitar, así que hay una celda en la zona de cuarentena. Torretas contra ataques con propulsión de líquidos (preparadas para usar burradas como ácido sulfúrico). Una zona de máxima seguridad (la roja) donde recluirse si caen las defensas exteriores. Comunicaciones, videovigilancia, suministro de agua potable, capilla multiconfesional, incineradora para cadáveres… ¡Todo!

Hasta ha adaptado un vehículo todoterreno, por si hay que realizar alguna batida. Así que en caso de infestación zombi, ya sabéis a dónde tenéis que llegar para encontrar a un ser humano vivo: al Vallès. No creo que quepamos todos, pero seguro que muchos caen por el camino, no hay por qué preocuparse. El blog está en catalán, pero seguro que puedes entender el sentido general de lo que cuenta, o disfrutar al menos de las imágenes.

Galería de fotos

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Vía | Jordi SánchezNavarro, a través de Txaumes
Sitio oficial | Bunker Anti-Zombi

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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