Kickstarter para principiantes (II): la campaña

Esta segunda entrada dedicada a escarbar en los entresijos de Kickstarter es, sin duda alguna, la que más enjundia comporta de las tres que vamos a dedicar a la plataforma de crowdfunding por excelencia. ¿Por qué? Porque hay muchísimo que hablar acerca de todo lo que discurre en una campaña de mecenazgo y alrededor de ella, y ordenar todas las ideas que ahora mismo se agolpan en la cabeza de manera que no quede un batiburrillo inconexo no va a ser tarea sencilla. Os pido disculpas por adelantando si, en algún momento, se pierde la coherencia en aras de querer trasladaros toda la información posible; y vuelvo a aclarar que mucho de lo que aquí voy a comentar quedará focalizado sobre los proyectos de juegos de mesa, principal agujero negro al que van a parar un 90% de mis esfuerzos como backer.

1. Informaciones previas a la campaña

Cada vez es más habitual que las compañías cuya presencia en Kickstarter es un hecho recurrente a lo largo del año, utilicen las redes sociales para ir anunciando con cierta antelación los próximos proyectos que tienen previsto lanzar a través de la página de micromecenazgo. Poco hay que indicar aquí, si eres usuario de Facebook, Twitter o Instagram y comienzas a apoyar proyectos, empezarás a encontrarte, a poco que sigas a éste o aquél creador, con mensajes que incitan a estar pendientes de KS.

En lo referente a juegos de mesa, si sois de los que gustáis de organizaros el gasto —cosa muy recomendable si uno no quiere arruinarse al dejarse llevar por todos los cantos de sirena que van apareciendo en la plataforma— y tener información de antemano sobre los proyectos que van a ver la luz a quince días vista, os recomendamos suscribiros a The Tantrum House, un canal de Youtube de los muchos que están dedicados a juegos que, dos veces al mes, publica sendos vídeos en los que adelantan los próximos lanzamientos en Kickstarter.

Así es como muestra KS los proyectos de una categoría concreta

Otra cuestión de relevancia previa a meternos ya con la campaña propiamente dicha es que, con la cantidad de proyectos que se publican de manera diaria en KS, resulta recomendable que limitéis vuestras visitas a la página a un par de días a la semana. ¿Por qué? Porque no es necesario más y porque, seamos francos, vuestro bolsillo os lo terminará agradeciendo. ¿Y qué días son los idóneos? Si de juegos de mesa estamos hablando, los martes han terminado convirtiéndose en el día elegido por la gran mayoría de los proyectos lúdicos para arrancar con sus campañas. No es que el resto de la semana no se publiquen proyectos, pero comparado con lo que podemos ver un martes —hay jornadas que han visto más de la veintena—, resultan insignificantes.

Con el segundo día de la semana fijado, ya será decisión vuestra —de querer seguir nuestra recomendación— qué otro momento seleccionáis para pasaros a “bichear”. ¿Mi consejo? Los viernes, sino por otra cosa, por el hecho de que comienza el fin de semana, casi ninguna empresa suele aventurarse a lanzar sus ideas en esos dos días en los que la gente parece alejarse de los ordenadores y dispositivos móviles y podéis ver de un plumazo todo lo que ha salido desde el martes.

2. ¡¡Arranca la campaña!!

La imagen de arriba es lo primero que os encontraréis al entrar en un proyecto. De izquierda a derecha y de arriba a abajo lo que en ella se observa es: el nombre del creador del proyecto y cuántos lleva lanzados en KS —con la posibilidad, claro está, de consultarlos—; el título del mismo y una breve descripción; un vídeo publicitario que casi nunca suele servir de mucho; tres cifras: el montante total que el proyecto lleva recadudado, los mecenas que ya lo han respaldado y los días que quedan de campaña de financiación; un botón que os llevará de manera directa a una página con los diferentes niveles de mecenazgo y otro que nos da la posibilidad de guardar el proyecto en nuestro perfil para poder consultarlo más tarde o, como suele decirse, “hacerle el seguimiento”.

Si hacemos “scroll” hacia abajo, encontraremos, a la izquierda, y con una longitud desigual, toda la información concerniente al proyecto y, la derecha, los diferentes niveles de pledges, término inglés cuya traducción más adecuada para con Kickstarter es “compromiso de donación”. Vamos, el dinero que vais a aportar al proyecto. Centrando primero nuestra atención en la columna de la izquierda y como podéis observar en la imagen inferior, lo que ésta incluye es una suerte de explicación más o menos extensa sobre qué es el proyecto en cuestión; cuáles son los componentes que lo conforman e imágenes detalladas de los mismos, si es que se ha producido ya algún prototipo; de qué va la cosa en términos tan generales o específicos como bien estime el creador; enlaces de descarga —si es un juego— del manual de instrucciones; vídeos variados —ahora especificaremos qué podéis encontrar en ellos—; el listado, si los hay, de los stretch goals desbloqueados e insignias que poner en vuestros perfiles de redes sociales si financias el proyecto.

Del párrafo anterior, más o menos exhaustivo en cuanto a contenido —hay proyectos que son muy escuetos y otros que se extienden muchísimo…fiaros más de éstos que de los primeros—, habría que aclarar, primero, que los vídeos que suelen acompañar a los juegos de mesa pueden moverse entre explicación de las reglas y playthroughs/runthroughs —tutoriales de cómo se juega que muestran una partida en curso— de los propios creadores, hasta similares contenidos desarrollados por Youtubers que dedican todo su tiempo a hacernos algo más fácil la vida a aquellos que estamos constantemente leyendo reglas y más reglas. Entre ellos, entre éstos últimos, suelen ser sello de calidad bastante fiable las opiniones que puedan arrojar Richard Ham (Rahdo) y los chicos de ‘Man vs. Meeple’ o, en términos de reglas, lo claro que siempre lo explica todo Rodney Smith en ‘Watch it Played’ o el nivel de producción que tienen los vídeos de ‘Geek & Sundry’.

En segundo lugar, y mucho más relevante que qué vídeos pueda o no incluir un proyecto dado, es qué diantres es eso de los stretch goals. “Objetivos más allá del objetivo”, esa es más o menos la traducción adecuada que puede darse a tan recurrente término en KS: a no ser que sea una idea muy cerrada, uno de los grandes atractivos que supone ayudar a financiar un proyecto en Kickstarter es que lo que recibamos, o bien nunca vaya a llegar a tiendas “normales” o, si lo hace, esté bastante “capado” con respecto a lo que los mecenas obtenemos. Y ahí es donde entran en juego esos “objetivos” que, desbloqueándose conforme se recauda más dinero, van adicionando componentes a la idea base. De hecho, a no ser que esté muy bien justificado, no encontrar stretch goals en un proyecto, sea de la categoría que sea, suele ser uno de los semáforos que más bloquea, en mi caso, la posibilidad de participación.

Dejando de lado todo lo que concierne a la parte de la izquierda de un proyecto cualquiera, centremos ahora nuestra atención en la de la derecha, la que incluye los diferentes niveles de recompensas o “pledges”. Arriba tenéis una imagen que recoge los niveles de financiación del proyecto que hemos escogido como ejemplo para ilustrar este artículo. Veréis, en la primera de las tres imágenes, que antes del primer nivel —y esto es algo que incluyen todos los proyectos de KS— se os da la opción de contribuir sin recompensa, algo que servidor nunca ha hecho pero que, oye, ahí está para el que quiera sentirse mecenas en el sentido más altruista del término.

El ejemplo que hemos elegido no lo tiene, pero suele ser también muy habitual encontrarse con un nivel de recompensa que, con una aportación simbólica de $1, nos da acceso a ir recibiendo las actualizaciones que se vayan publicando durante la campaña. También es muy habitual, y es algo que fuerza a estar muy pendientes de los días de lanzamiento, encontrar niveles de “early bird”. Dichos niveles, dispuestos para los mecenas más rápidos, esos que desde el primer momento saben que van a apoyar el proyecto y no esperan a que a éste le queden horas de vida, suelen incluir una pequeña rebaja —normalmente de $5-$10— sobre el precio normal del nivel correspondiente, y pueden tener una duración de un día o un número limitado de mecenas.

Después, como podéis ver, están los, digamos, niveles normales, en los que se indica el mínimo a aportar, el sobrenombre —si lo hay— que los responsables del proyecto han dado a dicho nivel, qué incluye este; cuál es la fecha estimada de llegada del producto a nuestras casas y si se envía a todos los países del mundo o sólo a unos pocos elegidos. Al pinchar en uno de los niveles, el recuadro se transformará en lo que tenéis arriba, detectando el país de destino y añadiendo al importe del nivel los gastos relacionados con el envío, si es que éstos no se dejan, como ya veremos, para después de la campaña. Ya sólo os quedará hacer click en continuar, confirmar cuál de vuestros métodos de pago vais a utilizar y KS os dará las gracias al tiempo que envía a vuestra cuenta de correo un mensaje de confirmación de participación en la campaña.

Dicho mensaje os asigna un número de patrocinador, otro de confirmación del pedido e incluye los mismos datos que los que cabía encontrar en alguno de los recuadros que hemos incluido en la imagen de los niveles de recompensa. Con él queda cerrado el primer y fundamental paso en cualquier campaña de Kickstarter —uno que siempre podéis cancelar si os arrepentís, cuidado— y se abren dos etapas, la del seguimiento del proceso de financiación y, cómo no, la post-campaña.

3. Breves pinceladas sobre qué esperar de una campaña bien llevada

Captura del aspecto que tiene la pestaña de actualizaciones de una campaña

Hay muchas formas de llevar una campaña. Unas mejores, otras peores, otras decididamente inoperativas. Cuando comienzas a meterte en proyectos, es complicado hacerse una idea de qué indicativos apuntan a las primeras y cuáles a las últimas pero, con lo que servidor ya lleva visto, lo que creo completamente indispensable para ponderar la bondad de una campaña en KS es que haya una comunicación fluida por parte de los responsables de la misma. Y eso se logra, sin lugar a dudas, mediante las actualizaciones y los comentarios. Veamos ambos.

Conforme los días van pasando y se van sumando mecenas y aportaciones al proyecto que sea, lo normal es que el creador/creadores vayan emitiendo actualizaciones en las que comenten, bien en qué consisten los strecth goals que se van alcanzando, bien cualquier información que sea pertinente trasladar a los “backers” como cuestiones de envíos, en qué punto de desarrollo se encuentran ya algunos de los componentes del producto, datos como dónde y quién lo manufacturará…cosas así. La parquedad en las mismas no suele ser indicativo de una campaña bien pensada y gestionada y, en general, os recomendaría huir de aquellas que parezcan creer que los mecenas estamos para poner el dinero y punto.

Íntimamente ligado a ésto, es que el proyecto tenga un responsable dedicado a dar respuesta rápida a las dudas que se van generando en los comentarios. Muchas son las campañas que he terminado abandonando, aún siendo muy atractiva, por la alarmante dejadez con la que se atendían las cuestiones que planteábamos los usuarios. Cuestiones que podían ser estupideces —tiene que haber de todo— pero que, en la mayoría de los casos, eran de fundamental relevancia para dilucidar si valía la pena o no seguir adelante con la aportación que habíamos hecho —vuelvo a repetir que, mientras la campaña no termine, se puede cancelar sin problemas la contribución realizada.

Y poco más. Sumando a todo lo anterior que, en el caso de juegos de mesa, leáis con detenimiento las reglas —si es que las han incluido…huid de los que no lo hagan—, veáis todos los vídeos que podáis antes de tomar una decisión en firme y llevéis a cabo una pequeña labor de arqueología, investigando cómo fueron los anteriores proyectos, de haberlos, del creador de turno; creo que esta larga entrada cubre todo lo necesario para entender qué esperar de una campaña de Kickstarter y que deja el terreno bien preparado para la tercera y última entrega de una guía que finalizará pasado mañana llevándoos por los tortuosos caminos que, en no pocas ocasiones, rodean a la post-campaña.

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

2 Comentarios

  1. “no encontrar stretch goals en un proyecto, sea de la categoría que sea, suele ser uno de los semáforos que más bloquea, en mi caso, la posibilidad de participación.”

    A mí me pasa al revés. Por un lado, estoy totalmente en contra ideológicamente de los extras exclusivos, y por otro lado, cuando un proyecto tiene stretch goals interesantes, siempre pienso que eso debería estar incluido en el objetivo inicial y no arriesgarnos a perderlo. Prefiero financiar un proyecto en el que me aseguren un producto completo a otro en el que el producto final puede no ser el que yo esperaba.

    • Cierto es que los stretch goals suelen ser un arma de doble filo y, en según que campañas, un canto de sirena irresistible que, como bien apuntas, puede no llegar a colmar expectativas. Una idiosincrasia más de las incontables que rodean a los proyectos de Kickstarter 😉

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.