‘Yin y el dragón’, fantasía en tiempos de guerra

Que ‘Yin y el dragón’ sea una lectura orientada a los jóvenes, no tenga miedo de mezclar fantasía con realidad y que ésta última sea la que envolvió la guerra chino-japonesa que precedió a la Segunda Guerra Mundial, dice mucho acerca de la validez que, a priori, envuelve a la propuesta que guioniza Richard Marazano y dibuja con expresividad y grandes dosis de candor Xu Yao, un artista al que conocemos por primera vez en estas páginas y que convence sobradamente por el espléndido maridaje que se hace en sus planchas entre ciertos convencionalismos asociados con el manga —que tienen que ver sobre todo con el diseño de los personajes— y una mentalidad narrativa que se asienta cómodamente en patrones claramente europeos. De la fusión de ambos mundos resulta, como digo, un libro espléndido en lo visual que, aún contando con algún desliz de hieratismo en alguno de los protagonistas, se beneficia no obstante sobremanera del uso del color.

Ahora bien, loas y críticas a Xu Yao al margen, el verdadero y más potente interés de ‘Yin y el dragón’ reside en un guión tan variado como eficaz que, como decía antes, no se arredra a la hora de meter fuertes connotaciones bélicas e históricas en un relato en el que la mitología china es protagonista principal. El fuerte contraste que se genera entre ambos extremos de la narración podría haber resultado en un choque lleno de fricciones irresolubles —¿cómo se casa la masacre de Nankin con un dragón dorado y su amistado con una niña?—, pero Marazano sale muy airoso de la liza y construye un conjunto perfectamente imbricado en el que todo instante de crudeza —nunca explicita en lo visual aunque si explicitada en los diálogos— se suaviza por el calor que transmite la pequeña Yin y esa fascinación que despierta la presencia del dragón dorado.

Una criatura que, en la sinergia que se crea con la niña, recuerda de manera automática al Falkor de ‘La historia interminable’ de Michael Ende y que, al tiempo, sirve asimismo para traer a la memoria la que creemos es otra influencia aún mayor sobre lo que Marazano y Yao plantean; la del estudio Ghibli: pasearse por las páginas de ‘Yin y el dragón’ y que no acudan a la memoria los más memorables instantes de ‘El viaje de Chihiro’ es tarea tan imposible como no relacionar a Yin con cualquiera de las heroínas adolescentes —o casi adolescentes, como es el caso— que Hayao Miyazaki colocó casi siempre al frente de su maravillosa manera de entender el cine. Sólo por eso, por servir de nada velado homenaje al fascinante microcosmos de la compañía de animación nipona, ‘Yin y el dragón’ merece ya todos nuestros respetos. Que para colmo no sucumba al burdo homenaje y plantee una historia con alma propia, es ya para nota.

Yin y el dragón

  • Autores: Richard Marazano y Xu Yao
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 26,60 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.