‘Wonder Woman: Tierra uno vol.2’, en la misma línea

El que un artista siempre —SIEMPRE— se mueva a unos niveles que se asienten con mínimo esfuerzo en el notable y rayen en la mayoría de las ocasiones en lo sobresaliente, a la larga puede resultar, y resulta, contraproducente desde el punto de vista de un lector que espera algo concreto por parte suya y, por la razón que sea, no lo encuentra. Obviamente, la cosa se va agravando conforme dicho artista va añadiendo títulos a su trayectoria profesional y observamos con asombro como cada nuevo trabajo insiste en reforzar nuestras expectativas previas, volándonos la cabeza y estableciendo nuevas reglas con las que medir futuras empresas. Pero, ay, llega entonces un traspiés y, como buenos humanos, somos implacables con él, arremetiendo contra lo que nos parece una afrenta personal —y no preguntéis por qué, los humanos somos así de subnormales.

Este esquema es el que, más o menos, cabía ser aplicado a un primer volumen de ‘Wonder Woman: Tierra uno’ que, en lo que correspondía a Grant Morrison, podía ser calificado como un proyecto alimenticio, uno de esos encargos bien pagados ante el que todo artista de renombre debe claudicar de cuando en cuando y que añaden muy poco —cuando no sustraen— al total de su producción. A ver, no me malinterpretéis, no es que esta reimaginación de la amazona fuera un pufo insufrible, pero lo cierto es que, salvo alguna idea afortunada, el guión de Morrison no ofrecía mucho a la definición del personaje creado por William Moulton en 1941 y la razón última por la que valía la pena, y mucho, acercarse a la novela gráfica, era para dejarse enamorar por el dibujo de Yanick Paquette, de una belleza plástica asombrosa de principio a fin.

Y es ese mismo esquema el que cabría aplicar, con ciertos matices, a una segunda instancia de las aventuras de esta Diana reinventada. Dichos matices, observables de manera exclusiva en el guión de Morrison, atienden a un mayor control del guionista sobre la historia y los personajes; a la inclusión del Dr. Psico y lo que éste provoca en la heroína y, sobre todo, a la aparición de Paula, una supersoldado nazi que será catalizador directo e indirecto de mucho de lo que trascienda de una lectura que, al César lo que es del César, acaba con un espléndido cliffhanger que nos deja unas ganas locas de hincarle el diente a la conclusión de este rincón de los títulos ‘Tierra Uno’. En cuanto a lo que concierne a Paquette no hay nada nuevo que podamos decir con respecto a lo que afirmábamos más arriba, que no es más que un breve corolario de lo que ya aseveramos hace cosa de tres años. ¿Tendrán que pasar otros tres hasta que este equipo creativo culmine su visión sobre Wonder Woman? Sólo el tiempo tiene la respuesta.

Wonder Woman: Tierra uno vol.2

  • Autores: Grant Morrison y Yanick Paquette
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 15,15 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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