‘We Stand on Guard’, Vaughan, siempre indispensable

Si uno le echa un vistazo al listado de premios y nominaciones que, desde 2005, lleva acumulando Brian K. Vaughan, podrá tener una impresión bastante clara y precisa de porqué muchos lo consideramos uno de los cinco mejores escritores de cómics que hay en activo ahora mismo al otro lado del charco. Completado dicho grupo a título personal con los nombres de Brian Michael Bendis, Scott Snyder, Robert Kirkman y Mark Millar, que Vaughan convierte en oro todo lo que toca es una afirmación nada baladí si tenemos que atender a títulos como ‘Runaways’, ‘Ex Machina’, ‘Y: The Last Man’ —a mi parecer, su obra más lograda—, la enorme ‘Saga’, la asombrosa ‘The Private Eye’, ‘Paper Girls’ —aunque esta última esté siendo un auténtico reto para los que la seguimos mes a mes— o ‘Barrier’, lo último que le hemos visto publicar en Panel Syndicate, el sello de cómic online que fundó junto a Marcos Martín y en el que veía la luz una obra que elegíamos a finales del año pasado como parte inexcusable de lo mejor que se publicó en Estados Unidos durante 2017.

La prolongada exposición de sus laureles no viene a otra cosa que dejar muy claro que cualquier viso de inexistente objetividad —ya sabéis mi opinión sobre tal sustantivo cuando ha de aplicarse a la apreciación de un hecho artístico— queda completamente obliterado por la desaforada admiración que este redactor siente por la obra del escritor de Cleveland y por la extrema filia hacia cualquier cosa que salga de su portentosa imaginación, factores ambos que deberían jugar muy en favor de considerar a ‘We Stand on Guard’ como poco menos que otra obra maestra más en la ya extensa lista del artista y que, no obstante, dejan suficiente espacio a la capacidad crítica para rebajar algo tal calificación y quedarnos en un moderado sobresaliente.

Lo sé, puede parecer pura demagogia que considere que calificar a un cómic de sobresaliente y no de obra maestra juegue en favor de vuestra apreciación por mi criterio, pero hay todo un mundo que separa ambos y que aquí queda puesto en valor no tanto porque la historia que nos cuenta Vaughan esté mal construida, sino porque, sinceramente, se antoja acelerada y breve para todo lo que podría haber dado de sí. Como lo leéis, lo malo de ‘We Stand on Guard’ es que es imposible aplicarle el “lo bueno si breve, dos veces bueno”: sus seis números saben a muy poco y sólo dejan entrever los entresijos más llamativos de un mundo futuro —el del s.XXII en el que se desarrolla la acción— que Vaughan tendría que haberse atrevido a explorar con mucho más ahínco a través de una serie regular como mandan los cánones.

Quizá juzgar a una propuesta no por lo que ofrece sino por lo que deja de ofrecer no sea lo más adecuado pero, insisto, aunque está perfectamente planificada, ‘We Stand on Guard’ sabe a poco. Saben a poco todos sus personajes, de los que querríamos saber mucho más —sobre todo de Amber, la vengativa protagonista, y de la implacable “Americana”—; saben a poco lo que nos dejan entrever del conflicto que enfrenta a Estados Unidos con Canadá; saben a poco esos flashbacks en los que se ofrece la condensación de información sobre Amber es excesiva y sabe a poco, sobre todo, porque no nos deja asomarnos a más páginas de ese talento con mayúsculas que es Steve Skroce.

El que fuera artífice fundamental en la puesta en pie de ‘Matrix’ —Skroce participó de manera muy activa en la producción de la saga ideada por los Wachoswki y dibujo la práctica totalidad de los storyboards de las cintas— pone aquí todo su detallista talento a los lápices para plasmar un mundo tan tridimensional que sobrecoge. El artista no escatima en esfuerzos para trasladar con precisión la variedad de lo que dicta el guión de Vaughan, algo que consigue con un espectacular equilibrio entre la narración de las viñetas más expositivas y aquellas de pura acción destinadas a dejarnos la mandíbula desencajada.

Completado lo asombroso de su valor visual con el brillantísimo color de Matt Hollingsworth, huelga afirmar que ‘We Stand on Guard’ es una lectura obligada tanto para los que sientan devoción por el maridísimo de Jill Thompson como para aquellos que nunca se han acercado a su obra. Éstos encontrarán que su brevedad es la puerta de entrada perfecta a cualquiera de los mundos que Vaughan ha imaginado en las obras citadas al comienzo. Si ese es tu caso, no puedo más que envidiarte por lo que estás a punto de descubrir y darte la bienvenida a una de las tebeografías más apasionantes de los últimos tres lustros.

We Stand on Guard

  • Autores: Brian K. Vaughan & Steve Skroce
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 17,05 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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