‘Verdún’, políticos y trincheras

Decía hace días en la entrada que le dedicaba a ‘Buffalo Runner’ que, al margen de la ciencia-ficción, mi otro género cinematográfico predilecto era el western. Y no, no voy a desmentir tal aseveración porque sería faltar a la verdad, pero sí que voy a completarla, ya que junto a las películas que se desarrollan en el far west, hay otras por las que siento especial inclinación, aquellas pertenecientes al género bélico en general y, en particular, a las que tienen lugar en la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, su hubiera de citar los tres títulos que colocaría en un imposible podio —imposible por cuanto habría muchas más de tres que elegir, claro está—, sería una con la Primera Guerra Mundial de fondo la que aventajaría a muchas de las que el cine se ha valido para trasladarnos a los años en los que el nazismo puso en jaque a medio mundo: dirigida por Stanley Kubrick en 1957 y con Kirk Douglas como productor y protagonista, ‘Senderos de gloria’ es, más que una cinta sobre la guerra, uno de los más poderosos alegatos antibelicistas con que cuenta la historia del séptimo arte, y la forma en la que el cineasta británico trata el miedo, las secuelas psicológicas del combate y la forma en la que retrata como déspotas sin alma a los altos cargos militares fue, y sigue siendo, una de las ostias más grandes que el cine le ha dado al poder militar.

Nombrar a ‘Senderos de gloria’ en estas líneas dedicadas a ‘Verdún’ no es, obviamente, nada casual: la obra de Jean-Yves Le Naour bebe, y bebe muchísimo, de los planteamientos que Kubrick puso en pie hace seis décadas, añadiendo muchos matices al retrato que el genial cineasta hacía de los generales que controlaban los destinos de los soldados a su mando para ampliarlo y llevárselo al terreno de la política. Es en las salas del gobierno francés, en las discusiones y pujas de poder de los ministros y personalidades implicadas en una de las batallas más cruciales de la Primera Guerra Mundial, y en el despacho del general Joffre donde el escritor francés hinca su mordaz diente y donde más carga las tintas para destapar la sinrazón que guió la mano de personas que, carentes de empatía, sólo parecían buscar su lugar en la historia, aunque para ello tuvieran que alzarse sobre las tumbas anónimas de miles de sus compatriotas.

Alternando la aparición de las muchas páginas que, situadas en los templos de la política francesa, hacen que al lector le «hierva la sangre», ‘Verdún’ ofrece al que a él se acerque un viaje sin par a la suciedad y la cochambre de las trincheras del frente de Verdún, donde los verdaderos protagonistas de la contienda, esos que daban su vida por avanzar un palmo hacia el enemigo, consiguen que nos tiemble el pulso y se nos encoja el corazón al pensar en los cientos de millones de congéneres que a lo largo de la sangrienta historia de la humanidad han tenido que perecer en la que, sin asombro de duda, es la «invención» más ABSURDA de nuestra especie. A la intensidad con la que las páginas de ‘Verdún’ nos impactan, no es ajeno el magnífico trabajo de nuestro compatriota Iñaki Holgado, que con su soberbio trabajo de caracterización y mediante una precisión asombrosa a la hora de plasmar una amplitud infinita de gestos, consigue que lo impactante de tan notable lectura aumente sobremanera.

Verdún

  • Autores: Jean-Yves Le Naour, Marko e Iñaki Holgado
  • Editorial: Yermo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 22,80 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.