‘Una pequeña mentira’, padre, hijo y fútbol

Dato que desconocía y que comparto con vosotros por si os encontrabais en la misma tesitura que servidor. ‘Una pequeña mentira’, el grueso volumen que publica Astiberri y en el que se basa el filme homónimo firmado por Julien Rappeneau —hijo de Jean-Paul Rappeneau, artífice de la enorme adaptación de ‘Cyrano de Bergeraç’ que tuvo a Gérard Depardieu por protagonista— vio la luz hace cinco años de la mano de Random House en nuestro país con el nombre de ‘Dream Team’; y en ese lustro que ha transcurrido desde entonces se las ha apañado para cruzar los Pirineos, llegar a manos del cineasta francés y que éste se haya visto atrapado por la historia que aquí ponían —y ponen— en pie Mario Torrecillas y Artur Laperla sobre un hijo, un padre, el fútbol que les apasiona y las muchas circunstancias que rodean a una mentira, la que cuenta el hijo cuando afirma que el Arsenal va a ficharle para su equipo junior.

Hasta ese instante, que no se produce hasta bien avanzada la lectura —rozando la página 90, casi un cuarto de la narración— Torrecillas ha ido presentando y construyendo con esmero al plantel principal de actores de esta comedia con tintes dramáticos y un puntito de crítica sociológica: al margen de Enzo, el niño protagonista, y Luis, su borrachuzo y mastuerzo progenitor, conoceremos a su madre, a la agente social que se encarga de la supervisión del caso de separación de ambos, a los dos mejores amigos del primero y al entrenador del equipo de fútbol juvenil local donde acude un ojeador del Arsenal para captar posibles futuras «figuras» del balón. Todos ellos, definidos con presteza y una buena carga de sorna por Torrecillas, quedan directamente afectados por la bomba que nuestro particular héroe se saca de la manga para no defraudar a un padre que tiene puestas todas sus esperanzas de futuro en él.

Y ahí, en ese adulto que no ha llegado a nada en la vida y que vuelca todos sus anhelos —y probablemente sus ilusiones de salir de pobre— en que su hijo sea uno de esos pocos elegidos que cobra decenas de millones de euros al año por «darle patadas a un esférico», muestra el guionista su versión más mordaz para con todos aquellos padres —y madres—que, frustrados de alguna manera, arruinan las infancias de sus hijos para convertirlos en estrellas mediáticas a toda costa, llámese eso «guiarlos» para que sean élite de algún deporte, llámese dejando que participen en ‘Master Chef’, ‘La Voz’ o en cualquiera de los talent show que tanto abundan en la televisión de hoy en día. Haciendo también mella en otros asuntos como las radicales posturas religiosas de algunos, y echando mano de la exageración y la caricatura como mejor espejo de la esperpéntica realidad que quiere reflejar, cosa que también encontramos en el dicharachero y simpático estilo gráfico de Laperla, ‘Una pequeña mentira’ deviene en última instancia en fresco ajustado de un sesgo del mundo que nos rodea y, como tal, conviene mirarse en él para entresacar las muchas y contundentes lecciones que, algunos más que otros, deberían tener claras antes de lanzarse a la aventura de ser padre.

Una pequeña mentira

  • Autores: Mario Torrecillas y Artur Laperla
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 416 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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