‘Un gusano en la fruta’, “arRabaté” de genio

Un gusano en la fruta

Mucho más cercano a lo que pudimos leerle en el espectacular integral de ‘Ibicus’ publicado por Glénat —un volumen al que, ahora que lo cito, no tardaré en volver a hincarle el diente y, quién sabe si escribiré sobre él por éstas líneas— que a lo que hemos podido ver después en cualquiera de los tres títulos publicados por Norma, salta a simple vista si uno considera su trabajo para ‘Río abajo’ —por ejemplo— que de tener que aventurar quién es el autor de las páginas de ‘Un gusano en la fruta’ lo último que cabría pensar es que es Pascal Rabaté. Y no, no exagero, no estamos hablando de un estilo que guarde ciertas concomitancias y al que se le adivinen aquí y allá sutiles referencias cruzadas. No, de lo que estamos hablando es de dos formas de dibujar que se sitúan la una de la otra en extremos opuestos del espectro.

Prescindiendo de la apreciación de que una sea a color y la que hoy nos ocupa en blanco y negro, me atrevería a afirmar a que hasta la forma de aproximarse a la narrativa de una y otra es sustancialmente diferente por más que la sutileza y la insinuación sea una cualidad que podemos encontrar en ambas y, por extensión, en el resto de la genial producción que hasta ahora hemos tenido la fortuna de leer en castellano de un autor que al tiempo que explora de forma constante su grafismo, también recorre inquieto diversas latitudes en lo que a la amplitud de rango de sus historias se refiere. Pero antes de hablar de ellas, demos unas últimas puntadas a lo que ‘Un gusano en la fruta’ ofrece a aquellos que se dejen cautivar por su vertiente visual: de trazo estilizado, el lápiz del francés se mueve con soltura en el ambiente rural en el que se desarrolla esta suerte de noir, mostrando una facilidad pasmosa a la hora de recoger con “cuatro” líneas la tremenda expresividad que exudan sus personajes y revelando un análisis minucioso de cualquiera de sus viñetas la absoluta precisión con la que esas “cuatro líneas” están dispuestas.

Y si, como decía al comienzo, aproximarse a la tebeografía de Rabaté nos revela semblantes bien diferenciados en lo que a dibujo se refiere, tanto o más podemos afirmar de unos guiones que se mueven desde la adaptación de un “clásico” de la literatura rusa hasta el thriller plagado de referencias comiqueras que construía en ‘Revienta cerdo’, pasando por la “dramedia” costumbrista en la que se acomodaba ‘Río abajo’ o la comedia de tintes religiosos que era ‘La virgen de plástico’. Como podéis observar, todo un rosario al que viene a añadirse esta historia polar —entendiendo por tal al género policíaco en el país vecino— y polarizada que orbita alrededor de dos ejes, el joven párroco que acaba de llegar a su primer destino y el determinado inspector de policía encargado de averiguar quién ha sido el responsable de la muerte de uno de los terratenientes que controlan los viñedos del lugar. En medio, y como es usual en el artista, una miríada de personajes de lo más diverso y tridimensional sirven de telón de fondo a la asombrosa destreza con la que Rabaté mezcla pinceladas de otros géneros para construir una lectura fascinante de principio a fin que, quizás —sólo quizás, ¿eh?— sea lo mejor que ha publicado hasta el día de hoy.

Un gusano en la fruta

  • Autores: Pascal Rabaté
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 18,53 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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