‘Ultimate Spiderman 3. Ultimate Marvel Team-Up’, recorriendo un nuevo universo

Si hay algo que debo confesar sobre esta tercera vuelta que, personalmente, le estoy dando a ‘Ultimate Spiderman’, es que me lo estoy pasando teta con todo lo que Brian Michael Bendis tuvo a bien ingeniar para la versión «ultimatizada» del trepamuros. Ya he dicho en muchísimas —incontables— ocasiones que me parece la mejor colección que se haya hecho nunca con el hombre araña de protagonista, pero tras una primera lectura completa en la que pude ir descubriendo poco a poco todos los secretos que el guionista nos tenía reservados a los lectores; y una segunda en la que el sentido de la anticipación hacia ciertos instantes que estaba deseando volver a leer se superpuso a otras disquisiciones; está siendo esta nueva instancia la que más estoy disfrutando porque, aunque es la primera en la que estoy escribiendo sobre la colección, también es la que estoy llevando a cabo la lectura con más despreocupación y mayor grado de desenfado, dándome cuenta de cuán bien le viene a este arácnido alternativo sentarse delante de él sin mayor pretensión que disfrutar a tope.

Y quizás, sólo quizás, dentro de toda la urdimbre que tejió Bendis a lo largo de los tres lustros que estuvo al frente de la cabecera hasta que todo el Universo Ultimate se integró en el Universo Marvel tradicional después de las ‘Secret Wars’, este ‘Ultimate Marvel Team-Up’ que el escritor utilizó para cruzar los destinos de Spiderman con multitud de versiones «ultimate» de los personajes más granados de La Casa de las Ideas que, en muchos casos, todavía no habían contado, bien con proyecto propio, bien con aparición previa en alguna otra colección, sea la que pone de manifiesto de manera más rotunda el alto nivel de entretenimiento que aportó el Peter Parker del Universo 1610 desde su inicio hasta su conclusión.

Cuidado, digo alto nivel de entretenimiento y no quiero que nadie se lleve a engaño creyendo que lo que aquí vamos a encontrar raya a una altura descomunal y se alza como un nuevo paradigma en el mundo de los tebeos de superhéroes. Antes bien, si los guiones de Bendis son conscientes de algo es que en los encuentros de Spiderman con Lobezno, Hulk, el Castigador, Daredevil, los 4F o el Doctor Extraño, es el ritmo el que debe primar por encima de todo y, consecuentemente, es ésta cualidad la que mejor define las casi 500 páginas que conformaron los 16 números que contuvo la colección y el especial que la cerró. Una colección que, asimismo, sirvió como crisol de encuentro de nombres muy variados y antitéticos en estilos de dibujo como los de Matt Wagner, Phil Hester, Bill Sienkiewicz —sus tres expresivos números con Punisher y el diablo de rojo son de lo mejorcito del tomo— o Mike Allred y que, en ese choque, fue precisamente donde encontró su mayor fortaleza.

De hecho, después de haber cruzado los destinos de Peter con los de un considerable puñado de héroes y antihéroes del Universo Marvel —a los anteriormente citados habría que añadir los mutantes, Viuda Negra, Iron Man, Shang-Chi o el Hombre Cosa—, la colección se cerró con un Super Special que, dibujado por hasta 22 artistas diferentes, es un escaparate sin par para observar hasta qué punto fue Bendis capaz de tomarle el pulso a esta versión adolescente del amistoso trepamuros. Un pulso que se deja notar sobre todo en las últimas páginas de dicho especial en las que, leyendo una redacción sobre qué es ser héroe y qué supone darse a los demás, Bendis pone en boca de Peter el claro mensaje de lo bien que conoce los mecanismos que controlan a los supertipos con mallas y de qué manera pueden utilizarse éstos para algo más que simple entretenimiento. ‘Nuff said!!!

Ultimate Spiderman 3. Ultimate Marvel Team-Up

  • Autores: Brian Michael Bendis y VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 480 páginas
  • Precio: 42,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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