‘Transmetropolitan Libro 2’, no olviden traer su papeleta

Una serie tan políticamente incorrecta como es Transmetropolitan no puede llegar en mejor momento (al menos su reedición), en sus páginas vamos a poder leer una crítica feroz a todo tipo de “males” sociales. Esa era la intención inicial de un Warren Ellis pletórico que consiguió llevarla a buen puerto tras sesenta números donde no dejaba títere con cabeza. Por todos es conocida la mala baba que se gasta el guionista de Essex, algo que queda patente cuando se tocan temas tan delicados como es la política, el poder y las diferencias sociales. Aprovechando la situación actual en nuestro país, este ‘Transmetropolitan Libro 2’ no puede venir más al pelo puesto que seremos participes de las nuevas elecciones generales que tienen lugar. Ya saben, toca campaña electoral, personajes con ansias de poder intentando convencer al pueblo en que son la mejor opción y un populacho (llamado aquí “nueva escoria”) creyéndose todo lo que sale de la boca de estos indeseables. Pero claro, no contaban con la presencia de un reportero total como es Spider Jerusalem.

Un volumen el publicado por ECC Ediciones que recopila dos arcos argumentales (“El Año del Cabrón” y “La Nueva Escoria”), ambos conforman esa línea argumental centrada en una contienda electoral en la que veremos todo tipo de argucias y malas artes por parte de ambos candidatos (ya saben, el sistema electoral americano y sus cosas). El primero de ellos, La Bestia, es un tipo indeseable al que poco o nada le importa el bienestar de la ciudadanía, su única preocupación son las estadísticas, los números que le ayuden a mantenerse en el sitio en el que está y que, evidentemente, no dudará en utilizar su cargo para conseguir sus fines. El candidato que pretende destronarlo es el Senador Gary Callahan, conocido también como El Sonrisas, un candidato que no muestra tener mucha más moral que su rival y que podría ser incluso peor que La Bestia pero que, al representar “lo nuevo” y “lo actual”, la gente no dudará en votarle. Si finalmente sale elegido, ¡no pasa nada!, ¿qué son cuatro años de sufrimiento?

Como dato a tener en cuenta, habría que apuntar que, cuando estos tebeos fueron publicados en Estados Unidos allá por el año 1998, en las urnas se las veían George W. Bush (Republicano) y Al Gore (Demócrata). ¿Encuentran alguna semejanza? Ni que decir tiene que, con tanta carnaza a la que meter mano, el bueno de Spider va a estar hecho un brazo de mar, completamente “on fire” ante tanta injusticia. Tendremos el regreso de Channon como guardaespaldas del chalado periodista y una nueva ayudante, Yelena Rossini, un personaje de esos al que terminaremos cogiéndole bastante cariño si atendemos a la clase de gente que pulula por aquí. Ellis utiliza a Jerusalem para descargar toda su ira sobre el sistema, dejando bien claro lo que opina de todo el mundo político. Aquí no hay escrúpulos, si hay que pactar con alguien de pensamiento radicalmente opuesto, se hace si con ello se van a asegurar un puñado de votos. Un trabajo mayúsculo que se ve complementado a la perfección por los lápices de un Darick Robertson que se convierte en una máquina de dibujar detalles minuciosos y continuas referencias (con sus correspondientes huevos de Pascua) para que la lectura sea toda una experiencia para el aficionado. Solo de pensar lo que nos queda por delante se me hace la boca agua. Eso sí, después de cerrar el tomo, aparecerá una sensación de necesitar una ducha para quitarnos de encima toda la miseria de la que hemos sido testigos. Confíen en mi, se trata de un mal menor.

[Grade — 9.00]

Transmetropolitan Libro 2

  • Autores: Warren Ellis y Darick Robertson
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 352 páginas
  • Precio: 35,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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