‘Torpedo 1936’, de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet [Diez Negritos]

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Luca Torelli, mejor conocido como Torpedo, es el personaje de cómic más fiel a los duros detectives de la novela negra americana de los años 30 y 40. Nacido en Italia a principios del siglo XX, tuvo que emigrar a Norteamérica debido a unos turbios asuntos, y desde entonces se gana la vida haciendo el trabajo sucio de todo aquel que tenga los bemoles de contratarle y el dinero necesario para poder hacerlo. Asesinatos, ajustes de cuentas, extorsiones… No hay servicio que no pueda cumplir nuestro dulce angelito.

Torpedo es un personaje frío, cínico y eficaz en su trabajo; no tiene reparos para meterle un balazo a quien se ponga en su camino, y además es capaz de hacerlo soltando alguna gracia mientras aprieta el gatillo. Él mismo es el narrador de sus historias, y nos las cuenta con la crudeza y el humor negro propios de los mejores escritores del género.

Nació en la mente del guionista Enrique Sánchez Abulí a principios de los años 80, y se estrenó en la mítica revista ‘Creepy’ dibujado por un clásico del cómic americano, Alex Toth, que por desgracia no estaba en su mejor momento. Toth apenas ilustró dos historias cortas del personaje antes de abandonarlo por no compartir la óptica violenta y libre de moralejas que tenían sus aventuras. Entonces su labor pasó a manos de Jordi Bernet y empezó a gestarse por fin la leyenda de uno de los mayores mitos de la historieta negra.

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La conjunción de ambos autores resultó perfecta. Por un lado, tenemos las historias creadas por Abulí, todas ellas de extensión breve (generalmente no más de ocho páginas, como ocurría con otro personaje mítico del cómic, The Spirit). En ellas no hay lugar para rodeos ni para tiempos muertos, sino que en todo momento el guionista pone la intensidad al máximo y nos presenta fugazmente la triste realidad de los bajos fondos neoyorquinos en la época de la Gran Depresión. Su principal arma son los diálogos: naturales y afilados, cargados con un humor vitriólico que nos hará torcer la boca en ese gesto que llamamos sonrisa más de una vez.

En el otro extremo del cuadrilátero está Jordi Bernet con sus ágiles trazos de pincel, que alcanzan aquí la mayor rudeza de su carrera. Consciente de que la cara es el espejo del alma, Bernet nos muestra a Torpedo como un hombre demacrado, cuya gélida mirada ha visto más cosas de las que cualquier persona normal sería capaz de soportar, y cuya dureza consigue superar incluso a actores de la talla de Bogart y Mitchum. Mención aparte merecen sus voluptuosas mujeres, que podrían competir perfectamente con las de Manara en un concurso para ver quién provoca más erecciones consecutivas.

Las historias de Torpedo no se andan con lindezas de ningún tipo. No hay moralejas que suavicen la dureza de algunas tramas, ni personajes heroicos que arrojen un poco de luz sobre los oscuros callejones en los que se desenvuelven los protagonistas. Son la vida en los bajos fondos tal y como es, por lo que cualquier aficionado al género negro (da igual que no haya leído un cómic en su vida) debería pasarse alguna vez por sus páginas. Y gracias a la reedición de la obra completa en cinco tomos publicada por Glénat, hacerlo es más fácil que acertar a un soplón entre los ojos a medio palmo de distancia.

Los autores

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Enrique Sánchez Abulí nació en una pequeña localidad francesa en 1945, y su carrera como guionista y escritor lo ha llevado siempre por los derroteros del género negro. El oficio ya le venía de familia, pues es hijo del escritor Enrique Sánchez Pascual, que cultivó entre muchos otros géneros el de la ciencia-ficción. Abulí comenzó su carrera a principios de los 60 dentro de la mítica cabecera ‘Hazañas Bélicas’, pero no tardó en sacar a relucir su pasión por el noir.

Sus obras más destacadas, además de Torpedo, son ‘Historias Negras’, ‘Asesinos anónimos’ y ‘La naturaleza de la bestia’. En ellas siguió demostrando su capacidad para crear historias complejas y absorbentes en apenas unas pocas páginas, y sus diálogos llenos de fuerza e ingenio. Abulí también hizo sus pinitos en el cómic humorístico con ‘Kafre’, realizada en colaboración con el dibujante Das Pastoras y publicada en la revista ‘El Jueves’; y en el erótico, con una serie de historietas para la edición española de ‘Playboy’, ilustradas por el chileno Félix Vega.

Jordi Bernet también es hijo de un destacado autor, en este caso de Jorge (seudónimo de Miguel Bernet), el creador de Doña Urraca. De hecho, sus primeros pasos en el 9º arte los dio ilustrando algunas aventuras de este personaje para la editorial Bruguera. Pero sus influencias artísticas no llegaban tanto del interior de nuestras fronteras, como de los dibujantes clásicos del cómic norteamericano: Milton Caniff, Alex Raymond y compañía.

A lo largo de su carrera, Bernet se ha atrevido con historias de todo tipo, desde la fantasía heroica de ‘Sarvan’ hasta el humorismo cotidiano de ‘Clara de noche’, pasando por supuesto por el género negro en diferentes vertientes, tanto en sus trabajos con Abulí, como en otros con diferentes autores (tenemos el ejemplo de ‘Custer’, con Carlos Trillo). En todas ellas, Bernet deja su huella con su estilo lleno de detalles, su uso magistral del blanco y negro y el halo de erotismo que imprime en sus viñetas. Un maestro al que acaban de dedicar un libro magnífico titulado ‘Bernet: 50 años de viñetas’, escrito por Antoni Guiral.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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