‘Tórax 1975’, terror patrio

En el artículo que daba pistoletazo de apertura al cierre del año, el que dedicábamos a lo mejor del cómic U.S.A en 2020, comentaba con ocasión de la inclusión en dicho listado de ‘The Red Mother‘, lo mucho que nos gusta el cómic de terror y lo mucho más que admiramos cuando tan jodido género consigue hacer que pasemos auténtico miedo aún contando con las enormes limitaciones que un tebeo tiene en relación con el mundo audiovisual —en el que, a poco que metas ambientación sonora y algún golpe de efecto sonoro, tienes garantizado algún que otro sobresalto…por mucho que, personalmente, no sea ese el miedo que disfruto. El terror que a este redactor le hace estremecer, es ese que se te mete debajo de la piel, que hace descansar toda su efectividad en una buena construcción de personajes y que crea ambientes, por supuesto, pero no con un arranque brusco de la orquesta, sino sabiendo como manejar escenarios, encuadres y el paulatino goteo de la información precisa para que el interés por el qué pasará no muera.

Bastante de eso hay en ‘Tórax 1975′, nueva apuesta de Evolution Cómics por el tebeo patrio que, en esta ocasión, se salda con un estupendo proyecto que mete sus manos tanto en el género de terror como en el thriller policíaco e, incluso, en algo de dar pábulos a leyendas urbanas de esas que siempre se han asociado a los pabellones psiquiátricos o, en este caso, al hospital que es punto de partida y silente McGuffin de la acción imaginada por Pablo Lara—un lugar real con muchísima historia detrás que actualmente es sede de la Ciudad Audiovisual de Cataluña: queriendo aunar varios frentes, ‘Tórax 1975’ enarbola las virtudes propias de todo ilusionante proyecto con el que captar atención de potenciales lectores y los defectos más comunes que, confiamos, experiencias futuras irán puliendo. Entre los primeros, el entusiasmo y la ambición por plantear algo novedoso y que nos atrape desde la primera viñeta —y a fe mía que ese terrorífico comienzo en el citado hospital es de los que agarran por las gónadas—. Entre los segundos, el que dicha ambición se «venga arriba» muy pronto en la narración y genere cierta confusión en el transcurso del relato provocada por un ritmo algo atropellado y el uso algo indiscriminado de unos flashbacks que tienden a distraer tratando de generar trasfondo para los personajes.

Algo parecido le pasa al dibujo de Jaime Martínez. Se adivina —cuando no transpira directamente— que el artista pone toda la carne en el asador para que su narrativa sea clara, su diseño de personajes preciso y el planteamiento de los escenarios lo más ajustado posible. Pero, ay, en no pocas ocasiones las intenciones no llegan a donde debieran, y como ya pasaba en ‘Roman Ritual‘, el tebeo que el artista de Sabadell publicó hace cuatro años junto a El Torres, hay cierta desconexión entre este redactor y los planteamientos gráficos del dibujante. Y ahí poco hay que hacer salvo admitir que estamos ante un trabajo con tendencia a lo modélico que, no obstante, no resuena con los gustos del que esto suscribe. Con todo, un volumen de esos que se lee en un suspiro con cierta aprensión por pasar la página y que, debido a ello, consigue (casi) de pleno su objetivo de meternos algo de miedo en el cuerpo, que es de lo que se trata ¿no?.

Tórax 1975

  • Autores: Pablo Lara y Jaime Martínez
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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