Top 5 portadas frikis del cómic americano (II)

Vigilante

Después de echarnos unas risas con la primera recopilación de portadas frikis, es el turno de la segunda. En esta ocasión, conoceremos la afición oculta de un famoso personaje, la mejor forma de matar a un superhéroe o la manera en que Superboy aprendió a volar.

Será difícil superar el frikismo de la cubierta de Bizarre Sex en la que un inmenso potorro alienígena asaltaba la tierra en busca de semillas humanas. En cualquier caso, espero que estas 5 nuevas portadas os parezcan, por lo menos, tan divertidas como las anteriores. Yo me vuelvo a mis herramientas de espeleología a ver si encuentro otras cinco más.

Hansi5. Hansi, la chica que amaba la esvástica:
Este cómic no es que tenga sólo una portada friki, es que es friki desde el principio hasta el final. Nos cuenta la historia de una pizpireta jovencita germana que vive alegremente en la Alemania nazi. Cuando la guerra termina y el Reich se hunde, la pobrecilla tendrá que exiliarse en Rusia, donde se nos presenta a todos los rusos como temibles violadores en potencia. Más tarde viajará a EE.UU., otro cambio poco favorable, ya que la pura y casta Hansi piensa que todos los americanos son unos gángsters que mascan chicle sin parar. Este cómic se publicó en los 70 de la mano de la editorial cristiana Spire Christian Comics.

Brave and the bold4. Brave and the Bold nº 124:
¡Qué idiotas son los villanos de los cómics de pijameros! No paran de hacer planes intrincados para acabar con los héroes y nunca consiguen nada. La portada de este crossover entre Batman y el Sargento Rock nos da la solución más rápida y efectiva para matar a un héroe. ¿Para qué cansarse en llenar un estanque con pirañas caníbales o en robarles sus supertrajes del tenderete de la colada? Basta con amenazar al dibujante, en este caso Jim Aparo, y asunto resuelto. De paso, también puedes exigir más líneas de guión o más primeros planos, que ya basta de que los buenos se queden todo el protagonismo.

Superboy3. Superboy nº 69:
Después de Batman Begins, todo el mundo se pensaba que el proceso de aprendizaje de un superhéroe es durísimo y está lleno de peligros. Y sí, algo peligroso es, pero no se puede decir que sea especialmente épico ni glamuroso. En este ejemplar de Superboy podemos ver cómo este héroe prepúber e imberbe aprende a controlar sus capacidades para el vuelo. Después de esta dura prueba, Superboy tendrá que enfrentarse a otra muchísimo mayor: montar en bici sin ruedines. Dios mío, qué crueles son los padres a veces.

Lil Bruce Wayne2. Li’l Bruce Wayne nº 235:
Todos los que conozcáis los orígenes de Batman convendréis conmigo en que este cómic es una de las mayores muestras de humor negro, cínico y macarra que ha dado la industria norteamericana. De primeras, el subtítulo de la serie es ‘El niño más feliz del mundo’, así que supongo que cuando se haga mayor tendrá que ser ‘Bruce Wayne: el adulto más neurótico, amargado, carcomido y paranoico del mundo’. Por si fuera poco, el pequeño Bruce nos muestra la colección de armas de Thomas Wayne y nos dice: ¡Estas armas nunca podrían herir a mi padre! Desgraciadamente, el ladrón enmonado que los asaltará años después usará un arma de otra colección que hace bastante más pupita.

What if1. What If nº 34:
La colección de What If nos ha ofeecido historias alternativas de lo más curiosas, y esta es una de las que más me han llamado la atención. ¿Qué pasaría si nadie vigilara al vigilante? Pues podría ser que descuidara sus quehaceres y que el universo quedara desprotegido; podría ser que le diera por enchufarse a un reality show (a Gran Hermano no, porque eso sería básicamente como trabajar); podría… Bueno, podría hacer muchas cosas, pero lo que realmente le apetece a nuestro pelón y cabezudo amigo es travestirse e imitar a su diva cinematográfica favorita. Hay que reconocer que con esas piernas tan golosas demuestra aptitudes, pero más le vale no cruzarse con Batman mientras le dure la tontería.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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