Top 10 personajes de cómic fumetas: ellos tampoco podrán fumar en los bares

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Si sois fumadores habituales, seguro que la nueva ley anti-tabaco os ha sentado como un patadón en los pendientes reales, algo que, por mucho que diga Alf, no es bueno en nuestro planeta. Se acabó eso del cigarrito después de comer, la ronda de humo con las cervecitas o el pitillo que acompaña al café.

Pero los ciudadanos de a pie no seremos los únicos perjudicados. ¿Qué pasa con todos esos personajes que ya no podrán disfrutar de unas caladitas en las páginas de sus tebeos? ¿Tendrán que pasarse a los chicles y a los parches? ¿O se meterán en peleas interestelares para desfogar la mala leche producida por el mono de nicotina?

Sea como sea, que este post sirva de homenaje a todos aquellos personajes que siempre van acompañados por una espesa cortina de humo y que, a partir de ahora, lo tendrán un poquito más difícil para dar rienda suelta a su entrañable vicio.

1. John Constantine

El detective de lo oculto es uno de los fumetas por excelencia del mundo del cómic. Resulta difícil verlo en una viñeta sin un pitillete en la mano o entre los labios. Su marca favorita de tabaco es Silk Cut (una marca que existe realmente, baja en nicotina, todo hay que decirlo), de los cuales se pule como unos treinta al día. Hace unos años le salió un cáncer chungo, pero con eso de tener amigos hasta en el infierno, consiguió superarlo y aquí sigue tan campante.

2. Lucky Luke

Fue uno de los primeros personajes en padecer la ira del antitabaquismo y dejó de fumar allá por 1983, cambiando su sempiterna colilla por una ramita de espigo que, hasta que la Asociación de Amigos de los Cereales no diga lo contrario, seguirá siendo políticamente correcta. Este cambio de orientación le valió a Morris, su creador, un galardón de la OMS.

3. Howard el Pato

Pendenciero, malhablado y, para más inri, fumador de puros empedernido. Este personaje lo tiene todo para ser el peor ejemplo posible para la juventud, y como el dr. Fredric Wertham levantase la cabeza, se iba a enterar este pato de lo que es bueno. A los demás, nos sirvió para pasárnoslo como enanos con sus peripecias y para imaginarnos cómo sonaría el Pato Donald con la voz de Tom Waits.

4. Anacleto

Debido a la censura del momento, Anacleto no podía juntarse con señoras escotadas, decir palabrotas ni hacer cosas propias de gente normal como sangrar o ir al retrete. Pero sí podía ir acompañado de un humeante cigarrito. Si hoy en día Vázquez volviera de la tumba para proseguir sus historias, podría dar rienda suelta a su imaginación más perversa, pero Anacleto tendría que conformarse con calmar el monillo con un paquete de Mentos. Cómo cambian los tiempos, ¿eh?

5. Lobezno

Con eso de que tiene unas garras que hacen mucha pupa, un factor curativo que ríete tú de comer ajos en ayunas y un esqueleto de adamantium de quita y pon, lo último en lo que pensamos cuando hablamos de Lobezno es en el tabaco. Pero vaya si le gustan los puritos a Logan, que no pierde oportunidad de apretarse unas caladas entre misión y misión. Seguro que Cíclope le ha dado la chapa alguna vez y le ha regalado por su cumple el libro ese de ‘Es fácil dejar de fumar si sabes cómo’, pero nada, el tío erre que erre.

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6. El capitán Haddock

Si por algo es recordado este barbudo marinero es por su afición a cogerse unas melopeas de aúpa en cuanto Tintín no está mirando. ¿Pero qué clase de bebedor sería si no acompañara estos tragos de una buena pipa? Por cierto que, al igual que Howard el Pato y que Lobezno, el capitán también es un malhablado de cuidado (por mucho que se invente la mitad de los tacos). ¿Será uno de esos efectos secundarios que dicen que tiene el fumar?

7. El Pingüino

El bueno de Oswald se cargó la teoría de que fumar en boquilla era cosa de gente sexy como Rita Hayworth, porque mira que es feo el condenao. Pese a todo, no vamos a negar que le aporta cierto toque de distinción, y lo extraño es que aún no se haya fabricado una boquilla explosiva para putear a Batman cuando se acerque a pedirle unos tiritos.

8. Corto Maltés

No es de extrañar que Corto se haya mantenido fiel a los medios de transporte tradicionales, como el barco, durante todos sus viajes, pues desde que han quitado las zonas de fumadores de los aeropuertos, el pobre andaba por ahí con un monarro que como para ponerse a resolver enigmas y correr aventuras. Hasta la muerte de su creador se le vio siempre con un cigarro a medio consumir en la boca, y así será por los siglos de los siglos. ¡Amén!

9. Lobo

Este sí que no se separa de su puro ni para aplastar cabezas. Me encantaría ver a más de un no fumador acercándose a él en un bareto para decirle que apague el cigarro porque le molesta. Quitarle a lobo su puro sería como dejarle sin metralletas de tamaños obscenos. Por cierto que es otro ejemplo de que el humo, al pasar por la garganta, genera multitud de palabras que empiezan por J, P y F (esta última, en inglés).

10. Bender

Aunque haya protagonizado algunos cómics, Bender es fundamentalmente un personaje de animación. Pero como mayor perjudicado por la ley anti-tabaco, no podía faltar en esta lista. ¿Es que las autoridades sanitarias no entienden que necesita del delicioso humo de un puro maloliente para sobrevivir? Acompañándolo, claro está, de una buena dosis de alcohol. Eso sin olvidar que, con ese armazón metálico que tiene como cuerpo, lo va a tener chungo para ponerse parches.

Por último, a continuación encontraréis una pequeña galería de todo estos personajes disfrutando de un cigarrito, ya sea el de antes, el de después, o el que les dé la gana. Si con este post conseguimos que vayáis corriendo a compraros un cartón, habremos cumplido nuestro propósito.

Galería de fotos

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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