‘Tiempo de canicas’, aquellos maravillosos años

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Gilbert Hernández ha tenido el enemigo en casa desde que empezara su carrera artística y, esta vez y sin que sirva de precedente, no me refiero a ninguno de sus hermanos. Su sobresaliente trabajo en ‘Palomar‘, episodio de ese culebrón ilustrado que es ‘Love & Rockets‘, siempre le ha pesado demasiado, y no porque sus demás obras sean malas o regulares, simplemente es que aquella era muy buena, quizás, demasiado. ¿Qué ocurre entonces con este ‘Tiempo de canicas‘? ¿Está a la altura o es otro tebeo del que nos olvidaremos nada más terminar su lectura? Los seguidores de Gilberto estamos de enhorabuena ya que este nuevo volumen publicado por La Cúpula es una de esas obras que apela a la nostalgia del lector y una vez leída la última página no podemos más que felicitar al autor por lo acertado de su trabajo.

Nadie dijo que la infancia fuera un periodo fácil, todo lo que vivimos durante esos años nos marcará para siempre y esa va a quedar mucho más claro leyendo las aventuras, o desventuras de Huey, reflejo autobiográfico del autor y con el que compartiremos inquietudes, amistades y aficiones. Ubicando la acción en un verano cualquiera de la década de los sesenta, Hernández nos relata con gran maestría el día a día de Huey, el mediano de tres hermanos de padres inmigrantes cuya vida en el barrio pobre de alguna ciudad norteamericana es de todo menos monótona. Con una pandilla que por momentos puede llegar a recordar a la de Peanuts, nos convertimos en espectadores de las primeras peleas, la relación con el sexo opuesto, el trabajo por completar las colecciones de cromos, las dificultades de entablar amistad con los nuevos vecinos o la pasión por las series de televisión, episodios todos ellos que nos resultan de lo más familiar.

El trazo fino y libre de estridencias del autor unido a algunas secuencias en las que se decanta por el uso de viñetas silenciosas le sienta al tono de la historia de maravilla. Un ejercicio de sinceridad con el que el autor nos abre las puertas a una etapa muy especial de su vida y nos hace participes de aquellas inquietudes por las que todos hemos pasado. Una lectura agradable y apasionada que gracias a su estructura de pequeños episodios (dos o tres páginas) se devora con gran rapidez mientras dibujamos una sonrisa en la cara y sí, al final a todos nos gustaría volver a jugar a las canicas. [A]

Tiempo de canicas

  • Autores: Beto Hernández
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 148
  • Precio: 18,50 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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