‘The Ultimates. Sexo, mentiras y DVDs’, rebajando el nivel

Ultimates 3 portada

Complicado es decir muy poco.

Las dos series de ‘The Ultimates’ escritas por Mark Millar y dibujadas con un talento alucinante por Bryan Hitch se habían posicionado rápidamente como uno de los mejores títulos jamás editados por La Casa de las Ideas. La prosa del escritor escocés, plagada de diálogos para enmarcar, situaciones al límite y una voluntad cinematográfica que determinaría lo que hace dos años vimos en la gran pantalla de mano de Joss Whedon, encontraba precisa respuesta en lo que el trazo y la composición de su compatriota era capaz de plasmar, encontrando en las páginas de cualquiera de las dos “temporadas” de esta magnífica serie, las mejores que Hitch ha sido capaz de producir a lo largo de su carrera.

Versión del universo Ultimate de los Vengadores tradicionales, ‘The Ultimates’ se alzaba así como el puntal de la apuesta que Bill Jemas y Joe Quesada habían lanzado en 2001, y cuyo irregular funcionamiento hasta hoy en día sólo se ha visto eludido por los veinticinco números que componen las dos citadas entregas del trabajo de Millar y Hitch y, por supuesto, por todo lo que Brian Michael Bendis nos ha ofrecido desde el primer día con el que para un servidor es el mejor Spider-man que se haya impreso en viñetas.

Es por ello que, como decía al principio, afirmar que quien fuera nombrado sucesor a la fuerza del tándem formado por los dos británicos lo iba a tener muy difícil es quedarse cortos. Y no ya porque sea de la firme opinión que para superar a lo que habían elaborado sus antecesores Marvel iba a vérselas y deseárselas, sino porque sin buscar ese objetivo, cualquier nueva entrega de las aventuras del grupo sería sometida a una comparación constante con lo que ya habíamos podido leer y, a priori, da igual lo bueno que el material pudiera ser, saldría perdiendo sí o sí.

Con tales consideraciones en mente, y necesitando diez meses para publicar los cinco números que la componen, en 2008 veía la luz el tercer volumen (o la tercera temporada, por seguir con la nomenclatura antes usada) de ‘The Ultimates’, una miniserie que venía firmada por ese todoterreno tantas veces vilipendiado que es Jeph Loeb y que suponía el regreso por la puerta grande a la casa que lo había visto nacer de uno de los mejores dibujantes que surgieron al amparo de Marvel durante los noventa, Joe Madureira.

Ultimates 3 interior

El regreso de Madureira a los lápices ya es motivo más que suficiente para hacerse con el volumen que hoy nos ocupa: tras su marcha de Marvel y su breve estancia en Image, en el seno de la que ideó la espléndida ‘Battlechasers’, Madureira desapareció durante varios años del mundo de las viñetas para centrarse en su otra pasión, el diseño de personajes y entornos para videojuegos, y que la editorial que le dió su primera oportunidad lograra rescatarle es algo que el artista le devuelve con creces.

Y así, las páginas de Mad! (como siempre ha firmado sus obras) para estos nuevos Ultimates son tanto o más espectaculares que lo que le habíamos visto en sus últimos números de la citada ‘Battlechasers’, prescindiendo el artista de tintas para ser coloreado directamente por Chris Lichtner sobre unos lápices dignos de ser repasados una y otra vez: mejor exponente del estilo amerimanga, los hipermusculados héroes e hipermusculadas heroínas de Madureira se mueven con gracilidad gracias a la fluida narrativa de un dibujante que hermana lo mejor del estilo nipón con las herencias del cómic estadounidense y si ‘The Ultimates 3’ no funciona a un nivel superior es por el ocasional lastre que supone el descafeinado guión de Jeph Loeb.

Sin considerarme uno de esos detractores a ultranza del guionista, tampoco soy de los que creen que es de lo mejor que le ha pasado al cómic mainstream en las dos últimas décadas, y ante un título firmado por él me limito a dejarme entretener por la similar factura que guardan la gran mayoría de los muchos trabajos que componen su tebeografía.

En el caso que nos ocupa, y quizás limitado desde arriba por los cinco números que componen la miniserie, Loeb enhebra una trama que intenta aglutinar mucho contenido en muy pocas páginas, notándose en lo precipitado de los acontecimientos que, de haber tenido más espacio, otro gallo le habría cantado al devenir de la historia. Una historia que, ante todo, se pone al servicio de lo que las necesidades de continuidad del Universo Ultimate iban solicitando de cara a su inminente mega-evento y que queda como una lectura entre tantas de las muchas que, venidas de La Casa de las Ideas, uno hace al cabo del año.

El gato perdido

  • Autores: Jason
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 160
  • Precio: 16 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Sin considerarme tampoco un detractor empedernido del trabajo de Loeb, lo cierto es que dudo mucho que de haber tenido tiempo la historia hubiera sido mejor.
    Es una incongruencia tras incongruencia: de situaciones, de personajes, de lógica…
    Se nos presentan a unos héroes divididos sin una justificación aparente más allá de la filtración del vídeo porno de Tony Stark.
    Loeb se carga las sutilezas y el contexto “realista” de Millar para llevar al universo Ultimate lo más superfluo y repetitivo.
    Se recuperan los trajes del universo Marvel tradicional sin justificación aparente y todos los héroes están cabreados porque si. Tenemos a Thor que por alguna extraña y estúpida razón habla como su contrapartida tradicional saltándose a la torera todo el proceso de actualización que Millar había llevado acabo con él y con el resto de los personajes…
    Todo ocurre rápido y de forma atropellada (tanto en estos Ultimates como en la línea Ultimatum) y si nos detenemos a analizar la historia o los planes maestros de los villanos de turno vemos que no se mantienen por ningún lado.
    Reafirmo el genial trabajo e Madureira pero, para mi, esta historia está ubicada en un tercer universo que dista mucho de ser el tradicional y, desde luego, una versión próxima al nuestro.

    ¿Mi sensación personal? Que Loeb leyó el resumen y las fichas de los Ultimates 1 & 2 de Millar y Hitch, pero no conocía la psique de los personajes ni sus reacciones.

    [Sin ir más lejos, en el final de Ultimates 2 vemos a un Tony Stark afligido por la muerte de Natasha Romanoff que en cuestión de días se recompone y sale a buscar a una chica que ve desde la ventana de su oficina. ¿Alguien tan fuerte y con tanto caracter se vendría abajo con una cinta sexual? ¡Loeb, coherencia!

  2. La verdad que no esperaba nada bueno de este Ultimates 3 después de leer información muy negativa en la red. Al final me pareció una historia entretenida con un dibujo sublime que como bien dices, tienen el lastre de los dos tomos anteriores. Aún así me mantuvo entretenido y la lei del tirón.
    Lo mejor sin duda el dibujo.

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