‘Thanos. El fin del infinito’, ¿fin de trayecto?

Con casi 50 años a sus espaldas y un desmesurado interés renovado por él gracias a la inmensa labor que ha hecho la saga cinematográfica, Thanos goza de una nueva juventud que en Marvel no están desaprovechando, contando con su creador, el insigne Jim Starlin, para que siga aportando pequeños granos de arena a la singular cosmología de un personaje que, en el cine, ha sabido encontrar perfecto y preciso reflejo de lo que el guionista y dibujante lleva desarrollando desde que creara al titán en 1972. Cuatro largas décadas que, si hay que hacer caso a las palabras con las que el propio autor preludia este ‘El fin del infinito‘, llegan a su ¿inesperado? fin con una novela gráfica que cierra trilogía y que, sinceramente, no se antoja ni de lejos como el final de tan ambigüo y enorme villano del Universo Marvel.

Ya decíamos hace cosa de un año, cuando hablábamos por aquí de su directa predecesora, ‘El conflicto del infinito’, que dadas las circunstancias en las que se cerraba allí la historia, lo que podíamos esperar de cara a este tercera pata de la trilogía era «una conclusión de esas capaces de desencajar la mandíbula al más pintado». Desafortunadamente no ha sido tan así, y aunque no deja de ser cierto que la escala de lo que aquí narra Starlin es de una épica gargantuesca que llega a abarcar a todo el cosmos, se deja notar demasiado esa tendencia siempre amenazante en los trabajos del autor de pecar, no de demasiado ambicioso, pero sí de excesivamente obscuro en sus largas reflexiones filosóficas: a ver, que no es que resulte sorprendente que éstas aparezcan, es que —quizás sea cosa mía— aquí llegan a tal punto de enrevesamiento que en no pocas ocasiones uno siente esa incómoda percepción de «no estar pillando del todo el meollo del asunto».

Con ella apareciendo y desapareciendo a lo largo de la lectura al mismo ritmo que atendemos a los constantes vaivenes por los que se mueve la historia entre Thanos, Adam Warlock y Eros y Pip; y con un final que, insisto, para nada quiere decirle al lector que esta será la última historia del titán loco —otra cosa muy diferente es que sea la última que escribe Starlin, que hacia ahí es hacia donde parecen apuntar las palabras del guionista «cósmico»— es en el dibujo de Alan Davis donde la lectura vuelve a convertirse en una gozada constante como ya lo fuera su directa predecesora. Bien es cierto que, aquí y allá parecen adivinarse instantes de premura sobre el tablero, pero son los menos en un conjunto que tiene el sello de calidad indiscutible del británico con unas splash simples y doble que hacen que a uno se le caiga la mandíbula al suelo. Y que Davis lo dé todo es justificación personal más que suficiente para acercarse a este final que no lo es, al menos no del todo. ‘Nuff said!!!

Thanos. El fin del infinito

  • Autores: Jim Starlin y Alan Davis
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 16,15 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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