‘Tenemos que hablar’, el amor es cosa de risa

De muchas risas. De carcajadas, cabría precisar…

No voy a ser yo el “listo” que le lleve la contrario al genial Quino cuando afirma de forma efusiva, en la tira superpuesta al volumen que “Tute es para mí el mejor dibujante de humor gráfico surgido en los últimos años”. Una sentencia que, completada con ese “(…) merezca el título de Maestro ya, a su temprana edad (…)” que figura en la contraportada de este ‘Tenemos que hablar’, prefigura en cierto modo el ánimo con el que el lector va a abordar una lectura sobre la que tan insigne figura del noveno arte sólo vierte loas de tan elevado calibre. Y si bien, dada la alta estima en la que tengo al padre de Mafalda, limitada sería mi capacidad para poner en duda su palabra, era el temor ante la decepción el que me atenazaba antes de comenzar la lectura de este recopilatorio de una pequeña parte de la enorme producción de Juan Matías Loiseau.

Obliterado con las dos o tres primeras páginas, dicho temor dio paso a una admiración que, quizás no esté a la altura de la de Quino por cuanto el estilo gráfico de Tute no terminó de llenar mis expectativas, pero se queda a muy corta distancia ante la evidencia de que, por mucho que su dibujo sea de una simplicidad suma y sus composiciones se centren de forma exclusiva en las dos o tres figuras humanas que, casi siempre de perfil, se colocan sobre un fondo de color plano en casi la totalidad de las 160 páginas que conforman el libro publicado por Lumen, es el humor corrosivo, cínico, elocuente, locuaz y desopilante de Tute de un calibre que, no cabe duda, tapa por completo cualquier “carencia” que quiera achacársele a su trazo.

Tanto es así, que hay frases de las que aquí se ponen en boca de hombres o mujeres a lo largo de las diversas etapas de nuestra existencia que no es que sean dignas de enmarcar, es que, adaptadas al castellano —muchos son los modismos argentinos que acaparan bocadillos de diálogo en ‘Tenemos que hablar’, algo que, por otra parte, confiere un encanto sin igual a la lectura al imaginarlos pronunciados en tan entrañable variación del español— deberían pasar a formar parte de las muchas sentencias “hechas” que manejamos día a día los hispanoparlantes. Y no, no voy a transcribir ninguna de ellas aquí por cuanto eso restaría eficacia al afortunado que se acerque a este genial volumen y se descubra, ya identificado en alguna de sus páginas —algo que es más probable de lo que estaríamos dispuestos a admitir—, ya riendo a pierna suelta con la aplastante ironía que Tute gasta página sí, página no y la de en medio también. Si a eso sumamos aquellas en las que la ausencia de diálogo o un juego de palabras visual apuntan a la tremenda capacidad de síntesis del artista, pocas son las razones que se podrían aducir en contra de la adquisición de un libro llamado a servir de ejemplar de cabecera sobre esa palabra que lleva trayendo de cabeza a la humanidad desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer.

Tenemos que hablar

  • Autores: Tute (Juan Matías Loiseau)
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 15,11 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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