‘Superman. Los hombres del mañana’, Johns y el hombre de acero ¿hace falta decir más?

Dos son dos los motivos por los que, cuando el primer número que conformaría el arco que hoy tenemos entre manos fue anunciado por DC, se generó un temblor en el fandom que se dejó notar a lo largo y ancho de la blogosfera. Y lo cierto es que, a la hora de ordenarlos por relevancia, no sabría muy bien cómo hacerlo. De una parte teníamos el regreso de Geoff Johns a un personaje que, cada vez que lo había tocado en el pasado, había convertido en oro puro, ya fuera en los tres arcos argumentales que dejó en ‘Action Comics’ junto a Gary Frank, Adam Kubert y el gran Richard Donner —¿cómo? ¿que no sabíais que el director de ‘Superman. La película’ había acompañado a su antiguo pupilo en los guiones de varios números de ‘Action’?—, ya en esa auténtica maravilla que es ‘Superman. Secret Origin’, una de las mejores historias por derecho dentro de la vasta trayectoria editorial del último hijo de Kripton.

De la otra, por si la presencia del actual presidente de DC Entertaiment no fuera suficiente motivación para arrojarse desabridos sobre las páginas de cualquier cómic, los de la editorial de Batman nos dejaban boquiabiertos con un fichaje para el que no existían calificativos: después de décadas dibujando en exclusiva para Marvel, el incomnesurable John Romita Jr., responsable de algunas de las mejores páginas de héroes como Daredevil o Spiderman, pasaba por primera vez a la Distinguida Competencia para poner su talento al servicio del icono más reconocible de la compañía y, probablemente, del mundo de los superhéroes en general. Bueno, ahora que lo pienso, sí que sabría cómo ordenarlos, porque lo de que Romita Jr. dibujara Superman se escapaba a toda lógica.

La fusión de ambos desproporcionados talentos se percibía como el preludio de la que estaba llamada a ser una de las etapas más alucinantes de cuantas había visto hasta entonces el hombre de acero y, desafortunadamente, tan gargantuesca expectación terminó jugando, como suele pasar, en contra de lo que ‘Los hombres del mañana’ fue capaz de ofrecer. Y no me entiendan mal, hay espectacularidad y buen hacer a puñados, a manos llenas, en las 256 páginas sobre las que se extienden los ocho números del ‘Superman’ de las Nuevas 52 en los que originalmente fue publicada esta aventura.

Espectacularidad en el planteamiento de Johns, que se saca de la manga uno de esos trucos de prestidigitador a los que nos tiene acostumbrados y crea a un personaje que al igual que Kal-El es el último superviviente de un planeta desaparecido, jugando a la identificación inmediata que se produce entre ambos para luego romperla de forma asombrosa con un giro que no por esperado resulta menos efectivo. Espectacularidad en las planchas de Romita y Janson, encargado de las tintas, que se dejan la piel para configurar unas viñetas llenas de épica y de ese sentido más grande de la vida que ya dimana del guión. Más no tanta espectacularidad en el desarrollo de una historia que va de más a menos y que concluye de una forma bastante anticlimática por más que esas últimas páginas de conversación entre Clark y Jimmy sean de las mejores a nivel de diálogos de cuantas le hemos leído a Johns.

¿Veredicto final decís? Notable. Notable alto si me apuráis. Una calificación que con otros nombres habría sido más que digna pero que para Johns y Romita Jr. se queda casi a mitad de camino de lo que uno habría esperado del choque de tan tremendos titanes.

Superman. Los hombres del mañana

  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 256 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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