‘Superman: Corazones perdidos’, amor y desesperanza en los bajos fondos

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A pesar de la cantidad de amenazas diferentes con las que ha tenido que lidiar Superman, su campo de acción es la gran ciudad, la luz del día, con la única excepción del vasto y gélido espacio exterior. Así pues, ¿cómo es que termina deambulando por las calles de uno de los barrios más pobres y peligrosos de Washington D.C.? ¿No parece más bien un trabajo para Batman? Pues sí, de hecho, el propio cruzado enmascarado se ofrece para cumplir con esta misión; pero Clark no accede. Lo que aquí se cuenta le toca muy de cerca, y sólo él puede ser el encargado de resolver el problema.

‘Superman: Corazones perdidos’ comienza con una misteriosa carta que llega al despacho de Lana Lang. El remitente es una joven llamada Traci Thirteen, que le pide ayuda para encontrar a su padre desaparecido. Traci vive en un barrio sin ley que la policía prefiere pasar por alto, en el que no hay hueco para la esperanza. Lana acepta el encargo, pero también desaparece, devorada por las fauces de estos bajos fondos. Por petición de su marido, Peter Ross, Clark saldrá en su busca y se encontrará con las caras más oscuras del ser humano.

Nada más poner los pies en el barrio, Superman se verá rodeado de miseria, desesperanza, rabia y miedo. Sensaciones muy humanas que rigen las vidas de los personajes que viven allí, impidiéndoles salir del agujero en el que se han sumergido con los años. También conocerá a Traci, y con ella a unas misteriosas criaturas llamadas «Rompecorazones», que no son sino una alegoría del pesar que aflige los corazones de los habitantes de la zona. No por ello resultan menos peligrosas, y ni siquiera Superman será capaz de escapar de sus garras.

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Esta es una de las cuestiones sobre las que gira esta historia concebida por Geoff Johns y Joe Kelly: la desesperación de los más desfavorecidos y las formas de luchar contra ella. Algo raro, como ya dije, dentro del entorno de Superman, que no suele centrarse tanto en los bajos fondos del alma humana. La segunda cuestión, y no menos importante, es el amor. Concretamente el que hay entre Clark y Lana, o el que hubo cuando eran jóvenes; la interpretación ya depende de cada uno.

Lana no juega más que un papel indirecto en el desarrollo de la trama, pero eso no reduce su importancia. Su presencia sirve para mostrar al lector lo fácil que puede ser caer en ese agujero en el que viven los personajes ya citados, en la decadencia humana que para muchos sólo tiene un billete de ida. Pero seguro que saldrá de ella, gracias a Clark, y al pasado que ambos compartieron y que aquí se recuerda con unas pocas pero hermosas páginas. Algo a lo que ayuda mucho el dibujo de Pasqual Ferry, que se reparte el apartado gráfico del cómic con Dwayne Turner y Tom Derenick.

‘Corazones perdidos’ es un arco que bien podría haber contado con unas cuantas páginas más que le permitieran profundizar mejor en los temas que toca. Pero como primer acercamiento no está mal. Nos permite ver a Superman fuera de su habitat, e incluso en situaciones que sacan a relucir sus emociones más primarias («Te toca, Lana. Pégale. Pégale otra vez», guau, esa escena es dura). Lo que le pierde es su intento de dar una solución a todo esto con una cierta dosis de ingenuidad y buen rollo, cuando la realidad suele ser bastante más dura.

Ficha Técnica

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* Título: Superman: Corazones perdidos
* Contiene: Superman 189, Action Comics 798, Man of Steel 133 y Adventures of Superman 611 (febrero de 2003)
* Editorial: Planeta
* Editorial USA: DC
* Formato: Rústica // 98 páginas // color
* Precio: 8.95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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