‘Suicide Squad’ #1: un número de introducción… ¡pero potente! [The New 52]

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En lo que llevamos de relanzamiento de DC nos hemos encontrado mayoritariamente con dos tipos de tebeo distintos. Por un lado, los estáticos e introductorios que más bien parecen un número 0 antes que un número 1; o los que siguen de cerca la continuidad de la colección y te meten casi sin previo aviso a mitad de trama, pareciendo un número avanzado dentro de la serie y no su primera entrega. Son los casos, por ejemplo, de ‘JLA’ y ‘Batwoman’ respectivamente.

Este detalle, por sí solo, no quiere decir que dichos cómics sean malos. En eso influyen otros aspectos. Pero lo que está claro es que no terminan de cumplir el papel que se le supone al número 1 de una colección. En el caso de ‘Suicide Squad’, este cómic entraría en el primer grupo, es decir, los que sirven a modo de introducción de los personajes y su universo. Pero lo hace con tanta fuerza y dejando tan claro el tono que llevará la serie, que no puedo por menos que quitarme el sombrero ante esta creación de Adam Glass y Marco Rudy.

Un combo de alto voltaje

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Suicide Squad es un escuadrón formado por supervillanos que, al verse entre la espada y la pared, acceden a cumplir arriesgadas misiones para el gobierno a cambio de una reducción en sus penas. El grupo apareció por primera vez en 1959 en una entrega de ‘The Brave and the Bold’ realizada por Robert Kanigher y Ross Andru, si bien el referente principal para la colección que hoy nos ocupa es la serie que inició John Ostrander a finales de los 80.

De los personajes que formaron el escuadrón en aquella época nos quedan Deadshot y Rick Flag, pero tenemos nuevas e interesantes incorporaciones, como las del temible King Shark y la siempre sensual Harley Quinn. Todos ellos se nos presentan de forma breve, pero completa, a lo largo de esta primera entrega.

Eso hace pupita, ¿no?

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Existe una antigua forma de tortura que consiste en pegar una caja metálica llena de ratas al estómago del torturado. Después se aplicaba calor para que las ratas, desesperadas, intenten salir de ella a toda costa. Por supuesto, la única zona por donde pueden abrirse camino es a través de la barriga del condenado, así que os podéis hacer una idea del resultado.

Pues bien, esta bonita práctica es la que padece Deadshot en el mismo comienzo de este cómic, que define así el tono que mantendrá a lo largo de la colección: situaciones al límite, misiones imposibles, escenas de alto voltaje y mucha, mucha pupita. Los demás miembros del escuadrón corren una suerte similar, pues alguien está muy interesado en saber quién los ha juntado y qué misiones tienen en mente para ellos.

Pero no sólo de salvajismo vive ‘Suicide Squad’, pues ya se va percibiendo que el trasfondo y la psicología de los personajes jugarán un papel importante. En lo que respecta al dibujo, tiene sus altibajos, pero en general me deja buen sabor de boca. En definitiva, un número intenso que apunta maneras y que ya me ha enganchado irremediablemente a la colección.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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