‘Stumptown. Volumen uno’, si es de Rucka, es noir…y brillante

Stumptown

A la hora de hablar de Greg Rucka, el discurso que servidor podría llegar a hilvanar terminaría acercando posturas de forma irremisible con lo que en alguna que otra ocasión he tenido la oportunidad de afirmar acerca de Ed Brubaker (sin ir muy lejos, el otro día hablaba de él y de sus habilidades en la reseña del segundo integral de ‘Criminal’) y su completo, total y magistral dominio de los mecanismos que articulan el género negro en el cómic. Y es que Rucka, que colaboró con Brubaker en esa espectacular serie que fue ‘Gotham Central’, y que cuenta con una generosa cantidad de cabeceras en su haber de esas que hay que leer sí o sí, maneja con similares habilidades los engranajes del noir, algo que puede observarse si uno se asoma a las páginas de ‘Queen & Country’, ‘Whiteout’ o la actual y espléndida ‘Lazarus’: si bien todas ellas están “contaminadas” con otros géneros —que van del thriller de espionaje a la ciencia-ficción de avance— es incuestionable que en su núcleo laten con intensidad los fundamentos del citado cómic negro.

Unos fundamentos que, menos aliñados que en los citados títulos, son también los que le sirven para estructurar esta magnífica lectura que es el primer volumen de ‘Stumptown’. Con el sobretítulo de ‘El caso de la chica que se llevó el champú (pero se dejó el Mini)’ —huelga decir a qué trilogía literario-cinematográfica homenajea dicha frase, ¿no?— el guionista narra aquí las desventuras de una detective privada algo que se ve envuelta en un caso cuya resolución, desde el principio, parece abocada a tornarse en tragedia. Arrancando mediante esa fórmula tan usada como eficaz que es iniciar la acción con una “secuencia” impactante para después trasladarnos atrás un cierto espacio de tiempo, la pluma de Rucka consigue describir un hilo conductor asombroso y unos personajes que traspasan sin dificultad la barrera del papel, haciéndose casi corpóreos a medida que avanza la lectura.

Rodeado siempre como su compañero de profesión de artistas que saben lo que se traen entre manos y aportan un grado más de personalidad a sus cómics, parece que si hay un estilo que le va como anillo al dedo a los relatos noir redactados por ambos escritores ese es el de Michael Lark, Sean Phillips o, en el caso que nos ocupa, un Matthew Southworth cuyo trazo, narrativa y composiciones sea asemejan sobremanera a los que se desprenden de muchas de las páginas anteriormente apadrinadas por el guionista. La íntima relación que se establece entre narración escrita y narración visual consigue, como todo cómic intachable, que el lector se introduzca de pleno en una historia apasionante que te mantendrá en tensión hasta casi su última viñeta. Una cualidad que sólo está al alcance de una grandeza a la que Rucka puede tratar, sin despeinarse, de tú a tú.

Stumptown. Volumen uno

  • Autores: Greg Rucka y Matthew Southworth
  • Editorial: Planeta DeAostini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 16 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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