‘Spirou y Fantasio. Integral 5’, las animaladas de Franquin

Precedido por unos extras que, poco a poco, volumen a volumen, nos están ofreciendo una visión mucho más amplia y precisa de la que ya pudiéramos tener sobre el calado histórico de la estancia de André Franquin a bordo de las aventuras de Spirou y Fantasio, el material que recoge este quinto integral con el que Dibbuks sigue alegrándonos la existencia a aquellos que llevábamos décadas suspirando por una edición de la legendaria etapa de la cabecera que estuviera a la altura de las circunstancias que la calidad de la misma exigía, pone de manifiesto varios detalles que respaldan el que, a día de hoy, lo que el artista belga plasmó en ‘Spirou y Fantasio’ siga teniendo la consideración de lo MEJOR que ha pasado por la longeva serie de Dupuis.

El primero de ellos, y uno que creo haber comentado en otras ocasiones cuando hemos hecho estación por estas mismas líneas en alguno de los integrales previos, es la eterna capacidad del maestro para, álbum tras álbum, dotar a su trabajo de una variedad sin par por más que, por la propia idiosincrasia de la serie, todas las aventuras que los personajes creados tanto por él como por Rob-Vel o cualquiera de los equipos posteriores queden enmarcados en una suerte de ecuánime rasero que las juzga bajo un mismo y exclusivo prisma. Pero sabemos que eso no es así, que considerando todos los nombres que se han visto implicados en ‘Spirou y Fantasio’, el de Franquin es el que está más alto seguido, muy de cerca, por los de Tome y Janry, y que si eso es así es porque la variedad de la que hablo nunca jugó a ser mejor que en manos de un narrador que aquí invierte todo un álbum en acercarnos a la vida de los marsupilami en su Palombia natal y otro en dar cuenta de los destrozos que provoca el último y antediluviano descubrimiento de Pacôme, el despistado y genial conde de Champignac.

Uniendo a ellas otros relatos más cortos —el del jeque con el coche es desternillante, como también lo es el de los gángsters—, tanto una como otra, meras anécdotas que en manos de autores menos virtuosos daría para poco, servirían para demostrar más allá de toda duda todas y cada una de las enormes cualidades que siempre acompañaron a esa extrema variedad que mencionaba, ya fuera la alegría que el artista sabía imprimir a sus planchas; lo desenfadado del discurrir de las aventuras así como ese mismo talante que sabía aportar a muchos de los personajes —atención a Seccotine en su magnífico protagonismo en estas páginas—; o, por supuesto, la inmensa e inabarcable grandeza que exudaba de cada viñeta, cada plancha y cada conjunción de las mismas en los álbumes que fueron apareciendo durante los 24 años que Franquin estuvo al frente de una colección en la que dejaría su marca a fuego, como podemos seguir observando hoy en día, para los tiempos venideros. Y sí, esta argumentación, formulada de otras formas, es la misma que vengo esgrimiendo desde que comencé a dar cuenta de los integrales de la serie o, incluso, en cada ocasión en la que he dejado aquí impresiones sobre lo que otros autores han tenido que decir sobre el personaje pero, parafraseando a Groucho: «estas son mis opiniones, si no os gustan, NO tengo otras».

Spirou y Fantasio. Integral 5

  • Autores: André Franquin
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 28,02 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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