‘Spiderman. Toda una vida’, el arácnido a través de las décadas

Lo conocimos como el muy talentoso dibujante de esa genial rareza que, desde su primer número, ha sido —y sigue siendo— la ‘Sex Criminals‘ de Matt Fraction. Pero parecía que la posición de dibujante era una que se le quedaba algo pequeña a su talento, y donde Chip Zdarsky —seudónimo de Steve Murray— ha encontrado su auténtica vocación es en el arte de guionizar tebeos. Y a fe mía que, con resultados como los que estamos viendo actualmente en ‘Daredevil’ —una de las pocas series del universo Marvel que siempre se las apaña para dar con equipos creativos que mantengan su estatus de «lo mejor de la editorial»—, si Zdarsky no vuelve a tocar un lápiz y se dedica por entero a escribir, será algo que lamentemos, claro —sus planchas para la citada ‘Sex criminals’ son MARAVILLOSAS—, pero no lo haremos durante mucho tiempo.

Porque, sinceramente, con ejemplos en su cartera como la citada serie del justiciero de Hell’s Kitchen o la miniserie que hoy nos ocupa, está muy claro que Zdarsky es una de esas voces que necesita, más que nunca, una Marvel que anda algo perdida y que requiere de autores que, al tiempo que sepan entender su longevo legado, entiendan como inyectar savia nueva en personajes de siempre. Y si hay un personaje «de siempre» por antonomasia en el universo de la Casa de las Ideas, ese es, qué duda cabe, el amistoso vecino que, bajo los mismos patrones de la idea que llevó a John Byrne a cuajar ‘Generaciones‘ en la Distinguida Competencia, encuentra en este ‘Spiderman. Toda una vida‘ el relato de qué pasaría si Peter hubiera envejecido de manera real en sus casi seis décadas de recorrido editorial.

Con un Mark Bagley volcado en hacer de cada página de la historia su retrato definitivo del arácnido —y a fe mía que lo consigue con un trabajo que es de lo mejor que le hemos visto al veterano artista—, la reinvención a la que Zdarsky somete a la vida de Peter Parker es un hallazgo continuo que pasa por meter todas las claves que han hecho del personaje el icono que es hoy; unir esto a la muy natural aparición de la práctica totalidad de la galería de personajes que, a lo largo de los lustros, han acompañado al fotógrafo del Bugle en su discurrir; añadirle unas considerables dosis de «realismo», mezclarlo todo en un matraz al que previamente se le han aderezado ciertos matices históricos extraídos de la realidad y obtener un conjunto tremendamente interesante que, dada su constante capacidad para sorprendernos con giros inesperados y caminos no explorados, mantiene perenne la atención del lector hasta extremos espléndidos. ‘Spiderman. Toda una vida’, se alza así como una de las mejores lecturas que hemos podido hacer sobre el hombre araña, y el que sea de esas pocas propuestas de Marvel que están completamente fuera de continuidad —sigo opinando que lo mucho que ha descuidado la compañía un terreno tan abonado por DC es un craso error— hace de ella una adquisición casi obligada.

¿Esperamos ver más historias de este tipo en el futuro? Claro que sí; de hecho, lo esperamos ansiosos. ¿Llegarán? A saber, que los caminos de Marvel son misteriosos. Hasta que aparezca otra, como siempre…’Nuff said!!!!

Spiderman. Toda una vida

  • Autores: Chip Zdarsky y Mark Bagley
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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