‘Spiderman. El regreso de los seis siniestros’, trepamuros noventero

Pocas son las invariantes a las que uno podría apuntar en los últimos treinta años, tres décadas en las que la humanidad ha ido a ritmo frenético dirigiéndose a saber dónde y que han venido jalonadas por un cambio de siglo, un cambio de paradigma internacional derivado del 11-S, una crisis económica global y una pandemia que, ahora mismo, azota a la práctica totalidad de los 192 países que la ONU reconoce como soberanos. De hecho, así, casi sin pensar, sólo se me ocurren cosas banales como que ‘Los Simpsons’ siga en antena, que Todd MacFarlane siga publicando ‘Spawn‘ o que, después de veintiocho años, Erik Larsen continúe dando el callo mes tras mes con su autoría completa en ‘Savage Dragon’, una serie que dejé hace lustros pero que algún día, cuando tenga un par de años por delante sin ningún otra lectura, me gustaría retomar…

Bromas al margen, el todoterreno que siempre ha sido el guionista y dibujante, ya puedo demostrar con creces que era capaz de hacerse cargo de una serie mensual sin incumplir entregas cuando, a principios de los 90, bajo la consideración de niño mimado de Marvel junto a sus compañeros fundadores de Image —ya sabéis, Jim Lee, MacFarlane, Rob! y compañía—, la Casa de las Ideas confío en él para, junto a David Michelinie, continuar haciendo de ‘The Amazing Spiderman‘ una de las cabeceras más vendidas de la editorial. Por contextualizar un poco, recordemos que al principio de los 90 los cómics Marvel se vendían como churros, y la compañía, de la mano de ese puñado de artista que parecían convertir en oro todo lo que tocaban, se las pintaba muy felices sin ver venir la debacle que se preparaba en su seno o, mucho menos, el erial creativo que le sobrevendría durante una segunda mitad de década que todos recordamos con cierta aprensión.

Pero en 1990 no había nada de eso, todo en la editorial eran buenas ideas y cómics con su sello más reconocible y ‘El asombroso Spiderman‘ aún estaba lejos de simas creativas como la infame «saga del clon». Responsable de ello era un David Michelinie que, si algo sabía, era como hacer variada hasta decir basta a una cabecera en la que, en un mismo instante, era raro no encontrar tres o cuatro tramas paralelas. Ejemplo bien evidente de ello son los números que Panini recoge en este voluminoso tomo de su colección Marvel Héroes; unos ejemplares que albergan en su núcleo central a ese ilustre arco argumental que servía al escritor para traer de vuelta a una renovada versión de los Seis Siniestros y que, al tiempo que iban construyendo el enfrentamiento de Peter con el grupo liderado por el Doctor Octopus, ofrecía al lector entretenerse con los problemas de tía May, la amenaza que se cernía sobre Mary Jane o el romance entre Flash Thompson y Felicia Hardy.

Todo esto, y muchísimo más, se ponía en manos de un Larsen cuyo exageradísimo y desproporcionado estilo —a ver, que después nos quejamos de Rob! y sus pechotes y pies, pero nadie dice «esta boca es mía» si hay que hablar de las cabezas jibarizadas, los morritos de selfie o las melenas imposibles de Larsen— venía, no obstante, como anillo al dedo a un tebeo que, visto hoy, ostenta un desenfado que se alza como su principal virtud: guionista y dibujante entienden a la perfección que aquí han venido a divertirse y a hacerlo pasar bien a sus lectores; y a fe mía que, treinta años después de haberlos leído por primera y única vez, los números aquí recogidos han perdido muy poco de esa personalidad traviesa y desenfadada que hizo que tantos y tantos lectores sigan considerando a esta etapa, y la posterior de MacFarlane, como una de las mejores que ha conocido el trepamuros. ‘Nuff Said!!!

Spiderman. El regreso de los seis siniestros

  • Autores: David Michelinie, Erik Larsen et al.
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 712 páginas
  • Precio: 46,50 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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