‘Soñadores’, imaginar el futuro para cambiar el presente

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Desde que los descubriera, años ha, gracias a la intensa ‘Los cuatro ríos’, Edmond Baudoin se ha convertido en uno de esos nombres bajo cuyo influjo he caído sin remisión a cada nuevo proyecto. Un influjo que, a través de Astiberri, ha conocido muchas y muy variadas muestras y que alcanzaba su máximo exponente en esa OBRA MAESTRA que fue ‘Dalí’ y que la editorial bilbaína publicó a finales de 2012. En los cuatro años transcurridos desde entonces, Astiberri nos ha traído ‘El sabor de la tierra’ y ‘Los hijos de Sitting Bull’, ejemplos en los que, en solitario o acompañado, el artista demostraba, fuera de toda duda razonable, ser poseedor de uno de los estilos narrativos más vitalistas y eclécticos del panorama francobelga actual.

Culo de mal asiento, que diríamos de forma coloquial, Baudoin siempre parece estar alerta de retos que lo lleven de acá para allá manteniéndolo a perpetuidad lejos del temido encasillamiento al que, de una manera u otra, deben enfrentarse los artistas —sean de la disciplina que sean— en un momento dado de sus trayectorias profesionales. Bajo esa más que probable perspectiva, y recalando de nuevo en el cómic como vehículo para trasladar al lector relatos extraídos de la historia, Baudoin une sus fuerzas en ‘Soñadores’ con el matemático Cédric Villani, un singular y excéntrico genio que es conocido como el Lady Gaga de las matemáticas y que siempre va ataviado con vestimentas propias del s.XIX.

De la fusión de dos talentos tan reconocidos surge un volumen que se aproxima a las vidas del físico Werner Heisenberg —el que enunciara el principio de incertidumbre y cuyo nombre ha quedado indisolublemente asociado a cierto magistral drama de AMC—, a la del matemático Alan Turing —el que fuera responsable de descifrar el código Enigma dando así un empujón decisivo a la victoria aliada durante la Segunda Guerra Mundial—; el físico Leo Slizard y el militar Hugh Dowding. Cuatro personas cuya participación en la contienda bélica que estuvo a punto de cambiar el rumbo normal de la historia fue decisiva y que en las manos de Villani y Baudoin encuentran en estas casi doscientas páginas una voz que, lo decía antes, insiste sobre todo en la amplia variedad de registros narrativos en la que se mueve el dibujante francés.

Si bien cualquiera de los cuatro «capítulos» en los que se divide ‘Soñadores’ serviría como perfecto ejemplo de la forma en la que Baudoin nos apresa entre las redes de sus viñetas, creo que ninguno de ellos es mejor exponente de las altas cotas que el dibujante alcanza aquí que las dedicadas a Alan Turing. El torturado genio al que diera vida Benedict Cumberbatch en la gran pantalla, mantiene durante cuarenta páginas una suerte de soliloquio/conversación con el lector —si es que tal dualidad es posible— en el que Baudoin despliega una asombrosa cantidad de recursos que, de algún modo, sirven para que nos adentremos en la urdimbre del cerebro de Turing: apoyándose para ello en dibujos aparentemente inconexos —la portada del volumen es una muestra excelente de ello— lo que Baudoin logra es abrirnos las puertas a un mundo en el que la imaginación y el afán por llegar un paso más allá hicieron que la humanidad avanzara a un ritmo como hasta entonces no se había conocido.

Quizás, en ciertos momentos, la complejidad de lo que se nos traslada pueda apabullar a un profano en el mundo de la ciencia en general y la física o la matemática en particular pero, aún contando con esa barrera, ‘Soñadores’ se descubre como una lectura de enorme intensidad sobre los intelectos de cuatro hombres que, en un instante fundamental del transcurso de la historia, giraron un par de engranajes que sólo ellos sabían cómo manejar para orientar el mundo hacia latitudes desconocidas. Sólo por eso, ya valdría la pena un volumen que cuanto más intrincado se plantea, más apasionante resulta.

Soñadores

  • Autores: Edmond Baudoin & Cédric Villani
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 18,05 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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