‘Skandalon’, los colores de la fama

SKandalon

Las dos opciones eran muy evidentes. De una parte, dar continuidad al estilo y tono de ‘El azul es un color cálido’, la historia que le había reportado éxito, reconocimiento e incluso una traslación cinematográfica apasionante. De la otra, cambiar por completo de parámetros a desarrollar y arriesgar con un relato que ni de lejos pudiera asociarse con la historia de amor con la que había reflexionado sobre el ser humano hace tres años, dando así un giro a una trayectoria jalonada únicamente con su exitosa ópera prima e intentando establecerse como una autora difícilmente clasificable.

La elección de Julie Maroh no podía haber sido más acertada, y ‘Skandalon’ sea adentra de forma desaforada una segunda opción que la lleva a continuar indagando en las entrañas de aquello que nos hace humanos desde una óptica que, sitúandose por voluntad de la autora en las antípodas del carácter elegíaco y lírico de su anterior obra, se adentra con elocuencia en un sesgo de la realidad diaria que nos rodea. Un sesgo hacia el que muchos adultos (por desgracia no todos) miramos con recelo pero que es abrazado sin remisión por los más jóvenes sin que en muchas ocasiones ni unos ni otros sepamos ver los peligros inherentes a la misma, máxime cuando en el momento histórico que nos ha tocado vivir es un «valor» con el que sueñan ingentes masas de adolescentes. Me refiero, abandonando la vagueza de mi discurso, a la fama, esa con la que tanto nos bombardea la televisión a través de sus muchos concursos de «talentos» y que, como bien afirmaba uno de los personajes de ‘Krull’ (y espero sepáis perdonarme tan obscura referencia) «es una bolsa vacía. La cuentas, y te arruinas. Te la comes, y te quedas con hambre. La persigues, y te vuelves loco’.

Algo así le sucede al protagonista de ‘Skandalon’, un cantante nacido de la fusión de figuras de la música que van desde Kurt Cobain a Lady Gaga pasando por todos aquellos artistas que hacen del escándalo y la provocación su idiosincrasia y que, en las 156 páginas sobre las que Maroh prolonga la historia, pasará del cielo al más insoportable de los infiernos debido a unas decisiones que, con el narcisismo y la incitación como únicos fundamentos, lo hundirán en un pozo lleno de inmundicia. Y si esta pequeña sinopsis ya deja bastante claro que poco o nada tiene que ver la presente obra con ‘El azul es un color cálido’, desde el punto de vista gráfico cabría llegar a afirmar —salvo alguna excepción en la que sale a relucir el estilo de dibujo que mostrara en su anterior obra— que la Julie Maroh que vemos aquí se ha reinventado hasta tal punto que ha devenido en una renovada versión de sí misma, una suerte de Maroh 2.0 que opta por explorar soluciones narrativas mucho más arriesgadas, que se adentra sin temor en las fronteras de lo figurativo y sale airosa de forma sobresaliente de una empresa en la que otros habrían fracasado irremisiblemente, que juega con las acepciones psicológicas del color con una maestría sin par y que, en definitiva, corrobora —y de qué manera— que lo de su primer trabajo no fue casualidad y que de talento va, como poco, sobrada.

Skandalon

  • Autores: Julie Maroh
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 156 páginas
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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