‘Simplemente Quino’, sencillamente GENIAL

Afirmar que ‘Mafalda’ jugó un papel crucial en el tránsito de mi adolescencia a mi etapa adulta sería, como poco, quedarme muy corto: descubierta a temprana edad —si mal no recuerdo, fue con 10 años que me asomé por primera vez a una de las tiras de la genial creación de Quino—, no sería hasta mis 15 o 16 cuando, primero de mano de un recopilatorio con las mejores viñetas del personaje, después gracias al ‘Todo Mafalda’, que servidor, ya dispuesto a que el cómic formara parte fundamental de su existencia, recibiría con los brazos abiertos las infinitas enseñanzas que, siempre con gran elocuencia, siempre cargado de cinismo, ese filósofo de las viñetas que es Joaquín Salvador Lavado tuvo a bien compartir con los lectores de su magna creación.

A través de la irritable niña que odia la sopa, sufre las idiosincrasias de sus imberbes progenitores, padece de cerca los males del mundo, lleva como puede los envites de su hermano —sin lugar a dudas, el mayor hallazgo de toda la serie—, aguanta estoica la estulticia de Manolito, intenta sacar a Felipe de su eterna inocencia, hace lo que puede para no mandar a paseo a la chismosa Susanita y comparte algunas de las incendiarias ideas de Libertad, los lectores pudimos asomarnos a unas páginas que, aún leídas hoy —si algo requiere Mafalda es un acercamiento y revisión periódica— soportan sin despeinarse el paso del tiempo y ostentan el mismo talante de actualidad que cuando se publicaron por primera vez, hace la friolera de más de cuarenta años.

La vigencia y universalidad de ‘Mafalda’ sólo son comparables, en el mundo de la narrativa secuencial, a aquella que atesoran las páginas del ‘Calvin & Hobbes’ de Bill Watterson, un título con el que la tira argentina guarda alguna que otra concomitancia más por cuanto, protagonizadas ambos por niños con voz de adultos que reflexionan sobre problemas a los que deberían ser ajenos, toda vez sus autores decidieron que era hora de abandonarlos para que “siguieran su camino”, nunca han cedido a las más que probables presiones del público que, a lo largo de las décadas, ha solicitado de ellos el regreso de tan queridísimos personajes.

Y si en el caso de Watterson —persona reservada donde las haya— el fin de ‘Calvin & Hobbes’ supuso su desaparición de un panorama tebeístico que casi no ha sabido nada de él durante los veinte años que nos separan de aquel 31 de diciembre de 1995 en el que el chaval y su tigre nos dijeron adiós; no fue así, afortunadamente, con un Quino al que todavía le quedaba mucha mala baba que repartir en esa muy incisiva mirada sobre este estúpido mundo que nos rodea al que ya había dado una buena “somanta de palos” con Mafalda.

Dedicado desde 1973 de forma extensiva a seguir haciendo del humor gráfico su forma de expresión, son muchas las virtuosas páginas que Quino nos ha regalado ya a lo largo de estas cuatro últimas décadas en las que asomarnos al ideario que profesa la lúcida mirada del hoy en día octogenario artista argentino. Unas páginas que podemos encontrar en múltiples libros recopilatorios —si hubiera de recomendar alguno, para aquél que nunca se haya acercado a la faceta “extra-Mafaldiana” del autor, diría que nada mejor que empezar con el ‘Esto no es todo’— y que encuentran en este ‘Simplemente Quino’ exponente asombroso de las duales capacidades del recipiente del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Arrojando su cínica y cáustica mirada sobre todo lo que se le pone por delante e invitando a la reflexión a muy diferentes niveles, el virtuosismo gráfico de Quino sigue asombrando con la misma intensidad con la que lo lleva haciendo desde siempre: el mimo por el detalle y la profusión con el que éste se cultiva, contrasta con la simplicidad que reciben ciertas páginas, y es la alternancia entre ambas facetas de su personalidad gráfica la que convierte a ‘Simplemente Quino’ y, por extensión, a cualquier obra del argentino, en todo un tratado digno de estudio y admiración que, huelga decir, es de obligada adquisición para cualquier amante del noveno arte.

Simplemente Quino

  • Autores: Quino
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 16,06 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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