‘Shangri-La’, sci-fi de mucha altura

Resulta cuanto menos curioso que la semana pasada la cerráramos con ‘Blade Runner 2049’ y esta la vayamos a abrir con un cómic que, al menos en una parte de sus planteamientos centrales, no habría existido de no ser por la incuestionable influencia que ‘Blade Runner’ lleva ejerciendo en la ciencia-ficción desde que se estrenara en 1982. Queriendo el azar unir con tan poca diferencia de tiempo a uno y otro título, ‘Shangri-La’ se mueve, no obstante, por terrenos que, influidos por la adaptación que Haptom Fancher y David Peoples hicieron del relato de Philip K.Dick, aglutinan muchísimas más referencias a otros confines del género que, citadas con extrema sutileza, convierten a este muy ambicioso trabajo de Mathieu Bablet en una de las lecturas más estimulantes y sólidas de cuantas hemos hecho este 2017.

Más, antes de entrar a valorar lo que Bablet traza en una historia de resonancias metafísicas que, de la misma manera que la cinta de Scott, lanza numerosas preguntas al lector acerca de nuestra humanidad, hay que pararse para aplaudir hasta decir basta lo que el artista francés plasma en unas páginas que son ASOMBROSAS: bien es cierto que, bajo la perspectiva que arrojaba nuestro anterior contacto con el autor —el que ofrecían las planchas de una de las historias de ‘Doggy Bags #2’se nos antojaba algo poco posible el que la fascinación por el dibujo fuera lo que movería en gran parte la lectura de ‘Shangri-La’, pero así ha sido: más controlado, con una mayor determinación por que las figuras humanas queden definidas con mayor precisión y con un colorido espectacular, donde realmente llama la atención —y de qué manera— lo que Bablet logra con las páginas que aquí podemos ver es en unos escenarios absolutamente espectaculares capaces de quitar el hipo, no arredrándose el artista a la hora de plasmar hasta el último recoveco de la gigantesca estación espacial donde discurre la mayoría de la acción y dejándonos sin aliento cuando, por ejemplo, ésta se sitúa en el exterior y nos recuerda a los mejores instantes de ‘Gravity’.

Con la constante fascinación que despiertan las viñetas sobre las que Bablet va planteando ‘Shangri-La’, es en lo argumental donde el artista completa lo poco que le falta a la lectura para adentrarse sin remilgos en terrenos sobresalientes: el núcleo central de la historia discurre en un futuro en el que la humanidad ha abandonado la Tierra y una corporación —que guarda no pocas similitudes para con Apple y, ya que estamos, con la Tyrell Corporation de ‘Blade Runner’— controla todos los aspectos de nuestra vida en el hiperpoblado espacio de una gargantuesca estación espacial, y a la elocuencia del discurso anti-corporativo, anti-consumista y pro-libertad que Bablet enarbola en las muchas páginas que lo conforman se añaden un prólogo y un epílogo que llevan al lector un paso más allá, que añaden a la ya portentosa trama del álbum otros motivos recurrentes del género como los viajes en el tiempo y que, carentes de diálogos en el caso de la coda, dejan un poso de honda reflexión que nos acompaña largo tiempo tras cerrar la espléndida edición de Dib-buks y provoca, entre otras sensaciones, la urgencia de acometer una relectura lo antes posible. Sólo por ésto, por conseguir algo que no suele ser habitual hoy en día, valdría ya la pena acercarse a ‘Shangri-La’. Afortunadamente, hay muchísimo más.

Shangri-La

  • Autores: Mathieu Bablet
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 224 páginas
  • Precio: 28 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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