‘Sally Heathcote. Sufragista’, lección de humanidad

Sally Heathcote portada

Que estemos en el año 2015 y que la mujer siga teniendo que luchar por equiparar ciertos derechos con el hombre es uno de esos puntos oscuros que, en ocasiones, me hace tener muy poca fe en la condición humana. A fin de cuentas, en una sociedad que ha conseguido tanto en términos generales, y tanto en lo que se refiere a que se establezca de una maldita vez la igualdad de géneros, que la mujer sea todavía considerada en según que aspectos de menor valía que el hombre es algo que me indigna profundamente tanto como varón como, sobre todo, marido y padre de una niña que, espero, pueda luchar en el futuro profesional y personal de igual a igual con sus congéneres masculinos.

Espero sepáis disculpar esta pequeña digresión, pero a la luz que arrojan las brillantísimas páginas de ‘Sally Heathcote. Sufragista’, es de recibo pensar que toda la disquisición anterior debería formar parte de ese pasado de hace un siglo en el que se desarrollan los acontecimientos que Mary M. Talbot y Kate Charlesworth (con la ayuda del marido de la primera, el siempre interesante Bryan Talbot) ponen en juego en una obra tanto o más apasionada que apasionante, trazando las dos mujeres un recorrido asombroso por la historia de la National Women’s Social and Political Union, una liga de mujeres que luchó por el sufragio universal en el Reino Unido durante la segunda década del s.XX y que con su simiente plantó los lentos movimientos que a lo largo de buena parte de la pasada centuria se encaminaron a ampliar los derechos del género femenino.

Una historia que podría haber sido contada de mil y una maneras siguiendo a una o varias de las mil y una protagonistas (anónimas o no) de dicha pugna pero que Talbot y Charlesworth deciden poner en boca de una de las más bellas heroínas que se han visto en papel aviñetado. A la Sally Heathcoat que protagoniza esta novela gráfica la comenzamos conociendo cuando, ya anciana, yace en la cama de una residencia de ancianos alimentada por los sueños y los ecos de la persona que fue antaño. Allí, junto a fotos y demás recuerdos de su pasado, da comienzo un viaje que nos lleva al Dublín de 1912 y que comenzará a partir de ahí a dar saltos hacia atrás y adelante en el tiempo para ofrecer tanto un recorrido vital de la ficticia protagonista como un ejemplar repaso a lo más granado de lo que aquellas «guerreras» féminas consiguieron con su incesante encaramiento ante los poderes fácticos.

Sally Heathcote interior

Conjugando ambos mundos —que interactúan de forma plena y constante sin que exista una clara línea que los separe— el ritmo imparable al que se somete el relato y la ingente cantidad de personajes que van desfilando ante nuestros ojos convierten a ‘Sally Heathcote. Sufragista’ en todo un tratado de buen hacer comiquero. En lo que a Talbot se refiere, por ser capaz de coser con tan aparente facilidad tantos puntos cardinales diferentes de tan convulso momento histórico y agruparlos dándoles una cohesión y una personalidad tan inequívocamente tebeística como la que destilan las 226 páginas de la novela gráfica. Una novela que, aún con la gracilidad con la que se lee, no pone las cosas fáciles al que a ella se acerca, retándonos a volcar los cinco sentidos en esta evocadora y por momentos terrible historia de vidas cruzadas y voluntades de acero.

Resulta terrible, a este último respecto, descubrir por mano del verbo de Talbot y el trazo de Charlesworth la forma en la que la mayoría de la sociedad de la época trataba a estas mujeres luchadoras tildándolas de toda clase de «cualidades» y cómo, en sus constantes entradas y salidas en prisión, eran tratadas cuando decidían declararse en huelga de hambre, siendo obligadas a comer mediante métodos que podrían ser considerados dignos de la Inquisición y que, plasmados con rigor y dureza en las viñetas de la dibujante británica, deberían ser capaces de erizar el vello al más pintado.

Tan sobresaliente como la labor de su guionista, el trabajo de la artista para las páginas del libro es de una solidez espléndida que, puntualizada por los ribetes que aporta la ayuda de Bryan Talbot (queremos suponer, ya que poca o ninguna información hemos encontrado al respecto, que alguna responsabilidad gráfica habrá recaído en el marido de la guionista…¿acaso esas acertadísimas salpicaduras de color que tan bien sientan al potente blanco y negro?), terminan de configurar una lectura que como muy bien indica una de las acotaciones recogidas en las guardas de la edición de La Cúpula «es uno de esos libros maravillosos a los que sabes que volverás una y otra vez con los años». Amén.

Sally Heathcote. Sufragista

  • Autores: Mary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 226 páginas
  • Precio: 22,90 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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