‘Saga. Capítulo TRES’, un genio sin límites

Saga vol.3

Es tanto lo que ya dije en su momento (allá por el pasado mes de noviembre de 2013) que debería ser poco lo que se me ocurriera contar sobre ‘Saga’ en esta reseña centrada en su superlativo tercer arco argumental. Un volumen editado por Planeta DeAgostini en tapa dura (en Estados Unidos la serie por ahora sólo está siendo recopilada en TPB, esto es, en rústica) que agrupa los números 13 al 18 de la cabecera con la que Brian K.Vaughan lleva deleitándonos a sus muchos seguidores toda vez nos dejó huérfanos con la marcha de Yorick e ‘Y, el último hombre’, el título que servidor considera LO MEJOR que el guionista ha escrito hasta la fecha…a no ser que la colección que hoy nos ocupa termine teniendo que decir al respecto, claro. Y dejémoslo en que, por ahora, no va muy desencaminada.

De hecho, matizando esa última expresión, no sólo es que no vaya desencaminada, es que a cada nueva entrega, a cada nuevo arco argumental, Vaughan sube un nuevo peldaño en una escalera que dejó atrás hace mucho a otras colecciones muy interesantes ya de Image, ya de DC o Marvel, accediendo a ese Olimpo solo reservado a quienes son capaces de concretar un relato de ciencia-ficción que en realidad no es más que una bella historia sobre el amor y la familia y que produce en el lector unas reacciones que en muchos momentos hacen pensar si los mecanismos que maneja el estadounidense son de este mundo o de la lejana galaxia en la que habitan Alana y Marko.

Saga-portadas

¿Que a qué viene el último comentario? Muy sencillo. Será muy normal para todo aquél que se acerque a las páginas de ‘Saga’ (y, como digo muchas veces, insensatos los que no lo hayáis hecho ya) encontrarse en situaciones que se acercan a aquello que el sr. Koreander le decía a Bastian en ‘La historia interminable’, eso de que si nunca se había imaginado a bordo del Nautilus y había temido por su vida y que le ayudaba a calificar a las novelas «normales» como «inofensivas». Pues bien, la historia de ‘Saga’ no tiene nada de inofensiva, y la forma en la que Vaughan y Staples tratan a los personajes y sus vidas se antojan tan cercanas que, sino fuera porque su vertiente fantástica es ineludible, podríamos estar hablando (salvando las muchas distancias, por supuesto) de algún pariente nuestro.

Conseguir eso, como suele decirse, no está al alcance de cualquiera, y Vaughan pone toda la carne en el asador en cada página de cada número para lograr que esta historia trascienda el mero cómic y se convierta en algo mucho más grande, una de esas narraciones que en el pasado terminaban formando parte de la tradición oral, una gesta de esas que siempre hemos conocido como leyendas protagonizadas por héroes y heroínas imposibles. Parafraseando al Sam Spade de Humphrey Bogart en ‘El halcón maltés’, no cabe duda de que la materia de la que esté hecha ‘Saga’ es la misma que la que da forma a nuestros sueños. ¿Que exagero decís? Lo dudo, acercaos a estas maravillosas páginas y juzgad por vosotros mismos la superlativa calidad de uno de los mejores cómics que se publica hoy en día en Estados Unidos.

Saga vol.3

  • Autores: Brian K. Vaughan y Fiona Staples
  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 150 páginas
  • Precio: 16,95 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Hasta el momento estoy de acuerdo con todas y cada una de las palabras de este artículo. Y me encuentro también ansiosa por un siguiente tomo recopilatorio. Me gustaría enfatizar especialmente esa sensación que has descrito por la cual sientes que los personajes podrían ser perfectamente conocidos, gente común y corriente que vive situaciones peligrosas o desesperantes pero luego tienen que sobrellevar una vida cotidiana cargada de absurdos. El ambiente fantástico de ciencia ficción envuelve una realidad parcial que convierte a Saga en un comic maravilloso.

    • Ese sesgo de realidad es algo que Vaughan consigue en la práctica totalidad de sus obras casi sin esfuerzo. Sólo hay que mirar a esas dos magnas muestras que son ‘Ex-Machina’ y la maravillosa ‘Y. the last Man’ para darse cuenta de que lo del calvorotas no es normal 😉

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