‘Rumble Volumen 4: Alma Sin Piedad’, y encima llega Rubín

Recuerdo cuando cayó en mis manos el primer volumen de esta serie, uno de esos títulos que llegan sin hacer demasiado ruido, con unos autores que no son especialmente conocidos pero que, tras un ligero vistazo, se podía apreciar algo especial en sus páginas. Meses después de su debut, el boca a boca ha funcionado de maravilla, el relato pergeñado por un guionista con solera (y no demasiada suerte entre los aficionados) y un dibujante prácticamente desconocido (pero de una calidad altísima) alcanza ya su cuarta entrega en este ‘Rumble Volumen 4: Alma Sin Piedad’, un volumen que sirve como nuevo comienzo para la serie y que cuenta con un reclamo que muchos lectores estaban deseando que ocurriera. El ilustrador original, James Harren se echaba a un lado en sus obligaciones pictóricas para dejar paso a uno de los nuestros, un David Rubín que cada día que pasa se encuentra más asentado en el mercado americano, dejando constancia del todoterreno de los lápices que es.

Aunque este tomo signifique un nuevo punto de partida para la colección, nos vamos a encontrar todos los elementos que ya la hicieron grande desde su primer número, ya saben, acción a troche y moche, mucho misticismo, conspiraciones en las sombras y, una de las señas de identidad más reconocibles de “Rumble”, un humor negro bastante reconocible que aporta bastante a la hora de definir a los personajes protagonistas y las relaciones entre ellos. El punto de partida de esta nueva trama lo tenemos que encontrar en el final del anterior volumen, justamente cuando el cuerpo de Rathraq es destruido y se puede dar por concluida la batalla de la que hemos sido testigos entre él y los Esu. Evidentemente no es el final de la guerra, algo que no tiene pinta de que vaya a suceder a corto plazo, las hostilidades siguen y esta vez tendrá consecuencias para los secundarios de la serie: Del, Timah y Bobby.

Rathraq sigue a lo suyo, haciendo frente a demonios que ya combatió hace años e intentando proteger a la raza humana de todas esas peligrosas amenazas. Sin embargo, algo parece haber cambiado, nuestro héroe con apariencia de espantapájaros se percata que muchos de los que defiende están tan corrompidos como los monstruos contra los que pelea. Todo esto dará como resultado algunos momentos francamente interesantes como la creación del Frente de Liberación Humana, respuesta que la raza humana ha tenido cansada de ser siempre la víctima de los Esu. John Arcudi parece haber dado con la tecla con este “Rumble”, su narrativa vertiginosa y dinámica no otorga ni un minuto de respiro y todos sus personajes resultan más que atractivos para el lector, facilitando esta tarea al añadir, tal como hemos comentado un poco más arriba, alguna que otra pincelada de humor. Demuestra también ser bastante inteligente al conocer a la perfección la capacidad de su dibujante, otorgándole a Rubín escenas en las que pueda lucirse. El de Orense maneja como nadie la acción y la épica, algo de lo que ya dejó constancia en obras como “Beowulf” o “El Héroe” y, aquí, podemos apreciar la confirmación de su evolución y manejo de todos los elementos que tiene a mano para hacer grande cualquier trabajo que lleve su firma. Sería injusto hablar de sorpresa ya que, a estas alturas, podemos afirmar que “Rumble” es uno de esos tebeos que gustan desde el primer contacto que se tiene con él y que, tras un buen puñado de páginas, aún no ha tenido ni un solo paso atrás. Todo lo contrario, siempre avanzando con paso firme.

[Grade — 8.50]

Rumble Volumen 4: Almas Sin Piedad

  • Autores: John Arcudi y David Rubín
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 17,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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