‘Residencia Arcadia’, estos vecinos…

Como todo producto que se establece como estándar con el que medir lo que vendrá después de él, el ‘Arrugas’ de Paco Roca es el espejo en el que cualquier cómic que tenga ancianos por protagonistas se ha mirado desde que la novela gráfica del valenciano lo aupara a lo más alto del panorama nacional e internacional hace casi una década. Ahí está para demostrarlo, esa genial mirada sobre la tercera edad que es ‘Los viejos hornos’, una obra que bebe de manera abundante del enorme manantial que es el volumen ganador del Premio Nacional del Cómic pero que, no obstante, es capaz de encontrar su propia voz en la forma en la que se aproxima al ocaso de las vidas de sus protagonistas —por no hablar de que no cuenta, como sí lo hacía ‘Arrugas’ con el Alzheimer de trasfondo. Y aquí viene, para demostrar algo parecido, esto es, que es mucho lo que puede seguir narrándose sobre la senectud sin necesidad de tener que recurrir a ‘Arrugas’, esta ‘Residencia Arcadia’ con la que Dibbuks nos presenta a Daniel Cuello.

Argentino afincado en Italia, Cuello sitúa la historia de esta su puesta de largo en el mundo de la narrativa secuencial en una ficticia versión del país en el que reside que, más o menos contemporánea por ciertos detalles tecnológicos —la aparición de teléfonos móviles—, se aleja de la realidad por cuanto lo imagina sometido a un gobierno dictatorial. Pero eso es sólo el telón de fondo de una obra cuyo foco son los diferentes pisos que conforman el bloque residencial que da nombre al tebeo y, sobre todo, los pintorescos habitantes que por él pululan. Tenemos, a saber, a Emilio, obsesionado con hacer fotos de todo y publicarlas en redes sociales y con agotar a quién sea tan descuidado de prestarle oído, con interminables datos de lo más absurdos. Junto a él, su muy alocada y despreocupada esposa Dirce y el sobrino de ambos que viene a vivir de manera temporal mientras espera su incorporación al servicio militar. Por allí andan también Mirta, una belicosa anciana que se queja por todo; Dimitri, un viejo cascarrabias que formó parte del régimen y, por último, a Esther, con la que todos temen entrar en conversación por no saber muy bien cuándo terminará ésta.

Tan peculiar microcosmos se verá alterado, y de qué manera, cuando uno de los pisos que conforman Arcadia sea alquilado a una familia de inmigrantes orientales, un hecho que sacará a la luz la faceta más xenófoba e inhumana de todos los vecinos y que pondrá de relieve lo disfuncional de la convivencia entre este caleidoscópico grupo de ancianos, aprovechando Cuello sus radicales posturas para llevar a cabo una precisa y cínica vivisección de la sociedad actual y de algunos de los males más profundos que nos aquejan desde el desfigurado espejo que suponen sus cinco protagonistas. Lúcido y muy elocuente a la hora de agitar nuestra conciencia social, Cuello deja que lo potente del mensaje con el que impregna la historia de ‘Residencia Arcadia’ respire a través de la sencillez y dinamismo de su trazo, suelto y algo desgarbado, y de la sutileza del tratamiento cromático con el que trata a unas páginas brillantes que nos recuerdan, a su manera, la necesidad de escuchar, y escuchar con atención, a nuestros mayores.

Residencia Arcadia

  • Autores: Daniel Cuello
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 19 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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