Quince cómics por los que DC fue insuperable en la década de los 80 (II)

Animal Man Grant Morrison

Si en la primera tanda de cómics que encumbraron a DC en los años 80 encontramos una amalgama de géneros, en esta segunda ronda hemos querido centrarnos en el plano superheroico. Al fin y al cabo, DC es y será siempre una editorial pijamera: hizo a los superhéroes y los superhéroes la convirtieron en lo que son, de manera que era lógico que de allí, de esos arquetipos, nacieran algunas de sus historias más influyentes.

No sólo eso: el hecho de que gran parte del prestigio de la DC de los 80 provenga de sus cómics de superhéroes es suficiente para mantener siempre la esperanza. Incluso en una industria masiva, llena de tics y poco dada a las libertades creativas como la del cómic mainstream USA se pudieron ver historias memorables e, incluso, unas pocas que cambiarían la manera de entender los tebeos.

De las cinco que nombramos a continuación, no todas son revolucionarias, pero sí que todas comparten prestigio (crítico y popular), ansias por llegar un poco más lejos en el género de superhéroes o en el tratamiento de los personajes y éxito creativo.

Watchmen

Watchmen

¿Acaso alguien pensaba que un post sobre grandes cómics de los 80 iba a pasar por alto ‘Watchmen’? La obra de Gibbons, Moore y Higgins es, con justo merecimiento, una obra maestra del Arte. De cualquiera.

Estructura pensada y repensada, unión de dibujo y guión con precisión de relojero, personajes carismáticos, tono crepuscular y una reformulación del género de superhéroes. También el descubrimiento de que la forma es, parafraseando a McLuhan, el mensaje.

Por importancia histórica, por planteamiento, porque los engranajes siguen cayendo. Por todas esas razones hay que estar siempre descubriendo y redescubriendo el cómic-totem de los años 80. Incluso aunque quizás no os parezca para tanto, que no siempre hay porque coincidir con la opinión mayoritaria. Hasta en eso, Watchmen, tan cerrado y tan (en teoría) inmutable, sigue estando abierto a cualquiera.

Superman de John Byrne

Superman John Byrne

En junio de 1.986, finiquitada ‘Crisis en tierras infinitas’, DC hizo su voltereta más arriesgada: reiniciar sus emblemas desde cero. Superman le cayó a John Byrne y el personaje le dio al artista tanto como el artista al personaje.

Llegado de Marvel con cosas como X-Men bajo el brazo (casi ná), la etapa Byrne fue tan polémica como necesaria para el icono. Byrne humanizó al héroe, le bajó de su pedestal de dios, dotó de profundidad a Clark Kent, le quitó la caspa al ambiente de Metrópolis con historias contemporáneas y, por supuesto, divirtió. Dos años después, cerró su andadura y cuesta encontrar una etapa tan compacta en el personaje.

Wonder Woman George Pérez

Wonder Woman George Perez

Otro reinicio afortunado. De la Wonder Woman de George Pérez ya os hablamos cuando Planeta comenzó a reeditar en España en una edición en formato pequeño que no hizo honor visual a la obra.

Pérez, que en los 80 ya se había consolidado como uno de los mejores dibujantes de superhéroes del mundo (el mejor para grandes batallas épicas, como demostró en Crisis en Tierras Infinitas), supo también sacar todo el jugo al ambiente mitológico de la princesa Diana y dar a sus historias ritmo, empaque, personajes bien cuidados y un espectacular apartado gráfico. Desde entonces no ha habido otra etapa mejor para Wonder Woman. ‘nuff said.

Batman: Año Uno

Batman Año Uno

El tercero de los renacimientos es, sin duda, el más mítico y elogiado. Frank Miller fue, en los 80 (que no ahora), el tipo que mejor supo entender todo el potencial de Batman. Y David Mazzuchelli dibujó, con trazo realista, detallismo y un ritmo prodigioso, ese guión paralelo en el que los relatos inicáticos de Jim Gordon y Batman se entrecruzan y dan vida a dos personajes hondos, trágicos al estilo teatral. El tono de género negro con el que se desarrolla este ‘Año Uno’ nunca olvida que hay un superhéroe en ciernes detrás, hasta culminar en esa última viñeta, el mejor prólogo imaginable a toda la cronología de Batman como superhéroe.

Miller y Mazzuchelli hicieron algo más que refundir las historias pasadas del personaje para darle un origen canónico. Ante todo, sentaron las bases del futuro, dieron vida a una Gotham oscura en la que habitaban personajes fuera de tópico, en la que la justicia y el crimen estaban siempre haciendo equilibrios sobre el mismo alambre y en la que los errores también sirven para crear héroes. Los once meses de historia paralela que crean a Batman y al Comisario Gordon siguen teniendo la fuerza de los mitos.

Animal Man de Grant Morrison (88-89)

Animal Man

El escocés loco acepto el reto de DC de coger a uno de sus personajes menores y hacer algo diferente. Animal Man no era nada del otro mundo hasta que Morrison decidió darle un toque adulto y, sobre todo, expandir los límites de la historieta.

A partir de esa idea, morrison se atrevió a experimentos tan insólitos en una industria de consumo masivo como la del cómic como el de introducir al autor en el propio tebeo, el de hacer metalenguaje del noveno arte (fantástico el relato del Coyote) y hacer pensamiento adulto y filosófico de temas como el ecologismo, la existencia, quién tira de nuestros hilos y más. Desbordante y divertido, Grant dio una lección más de madurez del tebeo en una década llena de ellas.

Quince cómics por los que DC fue insuperable en la década de los 80

1º Parte

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Roberto Jimenez @fancueva

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