‘Querida diablilla: la historia de Violette Noizère’, desequilibrada

Querida Diablilla

Hay una parte de la historia —esa que no se escribe con mayúsculas y que no viene en los libros de texto— que resulta tanto o más apasionante que la que queda jalonada por los grandes descubrimientos, las más épicas gestas de la raza humana y los conflictos bélicos que la condujeron hacia un lado u otro en un momento determinado. Es la historia de los individuos, del día a día de aquellos que cargan con la responsabilidad silente de hacer que el mundo siga girando y de los que, para bien o para mal, terminan dejando un legado de esos que no se olvidan. Violette Noizère, la protagonista del álbum que hoy nos ocupa, es uno de esos individuos que sirve a Eddy Simon y Camille Benyamina para intentar adentrarse en la compleja psique de aquellos congéneres que, por una circunstancia u otra, atentan contra la vida ajena y tornan su destino hacia el de ser recordados como asesinos.

Lejos de ser una asesina en serie que acumuló un reguero de víctimas, el único crimen que cometió Violette Noizère fue el de intentar acabar con la vida de sus padres y terminar consiguiendo que su progenitor falleciera. Y todo ello por motivos tan peregrinos que llevan a pensar, sí o sí, en el fuerte desequilibrio mental que acusaba la joven de dieciocho años. Un desequilibrio que, de forma más intensa que cualquier otra apreciación es al que nos acerca un álbum que, irónicamente, también queda pendido del mismo calificativo: si bien el dibujo de Benyamina hubiera podido jugar muy en favor de que la lectura se hubiera saldado con una calificación que superara con holgura el notable, lo errático de la narración de Simon consigue bajar dicha nota de forma considerable.

Es más, conforme se va dando cuenta de una vida que fue conduciéndose por todos los caminos equivocados habidos y por haber, se echa en falta que la posición del guionista se implique más con lo que narra, no siendo el frío distanciamiento al que somete a la historia una cualidad que siente muy bien a ‘Querida diablilla: la historia de Violette Noizère’. Debido a él y a la carencia final de empatía que el lector siente por la protagonista —o, por extensión, por cualquiera de los implicados en la historia— este viaje al París de la tercera década del siglo pasado se queda a mitad de camino, contando con unas páginas soberbias que, eso sí, se habrían beneficiado sobremanera de un relato mejor construido.

Querida diablilla: la historia de Violette Noizère

  • Autores: Eddy Simon y Camille Benyamina
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 19 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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