‘Que alguien se acueste conmigo, por favor’, vano surrealismo

Uno podría creer, después de veinticinco años coleccionado y leyendo cómics de TODA índole, que ya nada puede sorprenderle ni en sentido positivo, ni mucho menos en uno negativo que, gracias a la experiencia acumulada con el paso del tiempo, evita con éxito. Y uno, en este caso este redactor, se estaría equivocando de cabo a rabo dado que, “a la vuelta de la esquina” siempre puede estar esperándonos ese título que, o bien “nos vuele la cabeza” y se alce de forma rauda como indiscutible contendiente a llevarse el título de mejor tebeo del año —algo que, ya sabéis, nunca suelo otorgar por la imposibilidad de elegir entre tantas buenas lecturas—, o bien nos haga llevarnos las manos a la cabeza y plantearnos en qué diantres estábamos pensando cuando decidimos que era buena idea acercarse a él. Y esto último es, obviamente, lo que me ha pasado con ‘Que alguien se acueste conmigo, por favor’, un título que se suma a las continuadas apuestas de Random House por mirar a rincones poco habituales del panorama estadounidense y que, sinceramente, no hay por donde coger.

Centrado en la figura de la propia autora, Gina Wynbrandt, el volumen de tan extenso título analiza los vanos intentos de la misma de tener relaciones íntimas con el sexo opuesto llevada por un perpetuo estado de calentura que nunca encuentra desahogo. Hasta ahí todo bien, a fin de cuentas, muchos son los tebeos que giran en torno a una de las necesidades más básicas del ser humano y lo hacen con resultados ejemplares como el que Matt Fraction nos ofrece, cuando así le viene en gana, en la genial ‘Sex Criminals’. El problema de ‘Que alguien se acueste conmigo, por favor’ —y no es un problema gráfico por cuanto mucho talento hay en las viñetas de Wynbrandt— deviene cuando el tímido talante surrealista que envuelve al descubrimiento por parte de la artista de Justin Bieber, da paso a capítulos posteriores del libro en los que el mínimo hilo de coherencia se abandona en pos de un surrealismo que raya en lo desagradable en el instante en el que la protagonista se va a vivir con una ¡¡colonia de gatos!!. Supongo que seré yo, pero desde ese momento, el mal gusto me impidió seguir intentando encontrar algo a lo que asirme en tan esperpéntica lectura y abandoné toda esperanza de poder acercarme a las reflexiones sobre ella desde una óptica positiva. No. Decididamente, no es un cómic para mí y me cuesta mucho imaginar a qué tipo de lector podría interesarle tamaña rareza excepto a Matt Fraction, que afirma que es el “mejor libro que ha leído jamás”. Te aprecio y admiro Matt, pero que raro eres, joder.

Que alguien se acueste conmigo, por favor

  • Autores: Gina Wynbrant
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 14,16 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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