‘Promethea. Libro Uno’, derroche imaginativo

Promethea portada

Siempre que he hablado con algún aficionado al mundo del cómic acerca de Alan Moore he afirmado, sin miedo a errar, que la imaginación del guionista inglés es portentosa. Y lo hacía mucho antes de haber leído la que sin duda resulta una de las cotas de mayor paroxismo de la imaginación, no sólo del autor inglés, sino del cómic en general. Curiosamente, es la imaginación, su protagonismo en este mundo, y en otros muchos mundos, y la relevancia de esta en el ideario colectivo, la que pone en funcionamiento una serie en la que el guionista, acompañado de un J.H.Williams III visualmente desatado, dejan volar la que se ha dicho es, la herramienta más poderosa de la humanidad.

De manera similar a como Michael Ende hizo en su ‘La Historia Interminable’ con Fantasía a mediados de los ochenta, Moore describe en Promethea un mundo llamado Inmateria creado por la imaginación de la raza humana. En ese mundo, en el que todo es posible, habita Promethea, una suerte de superheroína que a lo largo de los años ha ido apareciendo en diversas encarnaciones, siempre apoyándose en la febril imaginación de un humano. La última en traerla a nuestro mundo es Sophie, una universitaria que, sin saberlo, se verá envuelta en el eterno conflicto entre el bien y el mal.

A partir de esa premisa, Moore y Williams elaboran un tebeo cuyo disfrute reta constantemente al lector tanto intelectual como visualmente. En el primer campo, el guionista sigue rompiendo barreras acercándonos a un mundo de fantasía que mezcla a la perfección personajes inventados por él con otros del acerbo cultural —como Caperucita, por ejemplo— creando una lectura hojaldrada, en la que cada capa oculta muchas detrás, y con las que el barbudo de Northampton se va creciendo conforme avanza la historia.

Promethea interior

En el terreno visual, Williams desarrolla aquí el que es su mejor trabajo. Rompiendo por completo la composición de página cerrada a la que se atañen los cómics de siempre, el artista plantea una narrativa visual abierta de extrema belleza que se va superando a sí misma en cada paso de hoja, y que por no constreñirse, no lo hace ni siquiera al sentido de lectura tradicional, improvisando en las muchas páginas dobles que pueblan el tebeo nuevos recursos que dejarán con la boca abierta a quien este acostumbrado a la simplicidad de los cómics de mutantes —por poner un ejemplo muy inmediato.

La conjunción de ambos territorios deviene en una creación única, en la que Moore desata su pasión por la magia y la construcción de universos cercanos pero a la vez extraños, universos en los que todo es posible. En este sentido son dignos de mención dos de los números contenidos en el tomo editado por ECC, en los que Sophie comienza a ser formada por todas las Prometheas que vivieron antes que ella. El derroche creativo del guionista unido a el esplendor visual de Williams concretan en esos ejemplares un perfecto muestrario de lo que llega a dar de si tan fantástico tándem. Un gran comienzo para una serie que, preparaos aquellos que nunca la hayáis leído, aún nos reserva cotas mucho más elevadas de genio.

Promethea Libro Uno

  • Autores: Alan Moore & J.H.Williams III
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 336 páginas
  • Precio: 29,93 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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