‘Predicador vols. I & II’, Vertigo en la cumbre

Predicador 1-2

Es escuchar su nombre, o girar mi mirada unos pocos grados hacia la derecha (hasta encontrar el lugar donde reposan los nueve TPB estadounidenses), y un torrente de recuerdos se desparrama por mi memoria sin que pueda hacer nada para remediarlo. A fin de cuentas, ‘Predicador’ fue mi primer contacto con el sello Vertigo, con una forma de hacer cómics muy diferente a la que hasta entonces había conocido y supuso, en muchos sentidos, el paso definitivo que el coleccionista en ciernes que era allá por 1997 no se atrevía a dar. Ahora bien, que nadie se lleve a equívocos pensando que el considerar a la creación de Garth Ennis y Steve Dillon como uno de los cinco mejores títulos que ha parido la vertiente adulta de DC (y ya que preguntáis, los otros cuatro serían ‘Sandman’, ‘Y, el último hombre’, ‘American Vampire’ y ‘Scalped’) responde más a la singular relevancia que la serie tuvo en un momento clave de mi vida (así, en general, no sólo en mi vida de lector) que a su espectacular calidad, ya que estaríais errando en vuestra apreciación.

Que ‘Predicador’ sea una de esas cabeceras que siempre terminan citadas (como para no estarlo) en las ineludibles listas de los mejores cómics de la historia habla mucho y muy bien de lo que el guionista irlandés logró con 66 números que componen, posiblemente y entre otras muchas cosas, la mejor road movie que se haya confeccionado jamás. Ya, ya sé, esto es un cómic y no una película, pero creo que resulta incuestionable que lo que Ennis y Dillon desarrollaron a lo largo de los cinco años y medio sobre los que se prolongó la serie entronca tan de pleno en las producciones cinematográficas sobre dos personajes recorriendo parte del país y corriendo toda suerte de aventuras que negarle el derecho a ser reconocida como tal sería hacerle un flaco favor al magnífico trabajo de los dos artistas.

Es más, mientras que en términos narrativos generales, ‘Predicador’ puede tener la consideración de road movie, si hay algo que queda evidenciado por activa y por pasiva a lo largo y ancho de su desarrollo es que la intención clara de Ennis era plantear el relato de Jesse Custer, Tulip y Cassidy como un homenaje desaforado hacia el género cinematográfico estadounidense por excelencia: ya no sólo es que el espíritu de John Wayne se le aparezca a Jesse a lo largo de toda la serie (a mi, que soy amante del género, se me ponía —y se me sigue poniendo— la piel de gallina cada vez que la versión del mítico actor le espetaba a Custer ese “pilgrim” con el que siempre se refería a los “forasteros”), es que la estructura intrínseca de la misma, los ambientes donde se mueve y su ASOMBROSO final, llaman de forma indefectible a las puertas de aquello que nombres como John Ford, Howard Hawks o Sergio Leone convirtieron en un arte.

Preacher interior

Fuertemente arraigado pues en una tradición tan yanqui, sorprende la capacidad de Ennis para apropiarse en formas tan brillantes de las claves que sirvieron a los grandes para definir el género de “cowboys”, máxime cuando éstas quedan entremezcladas con una de las cualidades que más y mejor caracterizan a cualquier cómic que lleve la firma del escritor irlandés, esto es, su incontenible verborrea, su mala baba (eufemismo como la copa de un pino) y unas características generales que, aisladas, nada tienen que ver con lo que uno asociaría al western estadounidense. Y ahí, entre otros muchos lugares, es donde radica la inmensa grandeza de ‘Predicador’, en saber como resultar un producto 100% Ennis y, de forma indeleble, oler, saber y dejar un claro regusto a cómic 100% U.S.A.

Como quiera que esta reseña no tiene como objetivo abarcar toda la colección, sino sólo los dos primeros volúmenes, dediquemos las siguientes líneas a poner en situación a aquellos insensatos que nunca hayan leído ‘Predicador’, una serie que, desde el principio, y con la superlativa presentación del trío protagonista, deja muy clara que no se va a cortar un pelo. No en vano, la premisa de arranque es que una entidad llamada Génesis, fruto del amor prohibido entre un ángel y una diablesa, se ha escapado del cielo y ha ido a refugiarse en el cuerpo de un párroco borrachuzo y mal hablado del sur de Estados Unidos, otorgándole el don de la “palabra”…vamos, el conseguir lo que sea de quien sea con sólo ordenárselo.

A partir de ahí, y de la intención de Custer de encontrar a un Dios que ha abandonado su trono celestial, ‘Predicador’ irá configurando toda una galería de secundarios a cada cual más genial y sórdido, brillando por su especial protagonismo tanto el Santo de los Asesinos como Herr Starr, dos figuras que, junto al resto de personajes, encuentran su precisa traslación en el reconocible trazo de un Steve Dillon que, con incorrecciones anatómicas incluídas, se posiciona desde la primera página como el artista idóneo para plasmar las ideas de Garth Ennis, por escatológicas, pervertidas, locas o, en definitiva, GENIALES, que éstas puedan ser.

Predicador vols. I & II

  • Autores: Garth Ennis & Steve Dillon
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: 2 vols. Cartoné
  • Páginas: 208 / 264 páginas
  • Precio: 17,95 euros c/u

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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