‘Por qué los osos deberían llevar calzoncillos’, humor variable

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Tercera incursión de Astiberri en el particular universo de The Oatmeal (seudónimo bajo el que se esconde Matthew Inman, un artista estadounidense), ‘Por qué los osos deberían llevar calzoncillos’ es el más grueso de los volúmenes que la editorial bilbaína le ha publicado hasta la fecha al humorista gráfico y la que, por ende, navega con mayores dificultades por la diversidad del humor que debería dimanar de las páginas del autor de las simpáticas ‘Cómo saber si tu gato planea matarte’ y ‘Mi perro: esa paradoja’.

Quizás sea algo atribuible al que, por más que sean inéditos, muchos de los chistes y jocosas reflexiones que Inman hace acerca de la vida diaria desprendan un inequívoco olor a ya degustados. O quizás es que la capacidad de sorpresa y de reinvención del autor no pasa por su mejor momento. Sea como sea, las más de ciento cincuenta páginas de ‘Por qué los osos…’ cumplen su cometido de forma variable, consiguiendo que el lector sólo llegue a esbozar una sonrisa en su mayoría y dejando muy poco espacio para la carcajada. No significa esto último que no la haya, simplemente que queda tan acotada a unos pocos momentos que, en la percepción global, casi carecen de relevancia (aunque, todo hay que admitirlo, son graciosos como ellos sólos, porque, por ejemplo, la página dedicada a desgranar los pros y contras de que el hombre miccione sentado no tiene precio).

Con todo, una lectura para pasar un ratillo entretenido que deja algún poso de reflexión (esa historia que abre la lectura y da título al volumen es un muy buen ejemplo de la potencia que puede alcanzar una metáfora bien traída) y que, como decía algo más arriba, se queda algo corta en sus intenciones humorísticas.

Por qué los osos deberían llevar calzoncillos

  • Autores: The Oatmeal
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas:168 páginas
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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