‘Poison Ivy. Integral’, destilando a Yann

Poison Ivy

Si hace pocos días hablábamos de ‘El mundo de Edena’ como el volumen que mejor representaba a lo que el gran Moebius legó al noveno arte, algo parecido podríamos afirmar si de este integral de ‘Poison Ivy’ se trata, ya que las páginas que Yann escribe aquí aluden a modo de compendio hacia los lugares comunes que el guionista francés ha visitado con más asiduidad a lo largo de su tebeografía, ya nos estemos refiriendo a las historias que se desarrollan en el marco de una contienda bélica —normalmente la Segunda Guerra Mundial—, ya por aquellas en las que una fémina es (casi) absoluta protagonista de los acontecimientos. En las primeras cabría destacar cualquiera de entre el amplio grupo de títulos formados por ‘Mezek’, ‘El gran Duque’, ‘El piloto del Edelweiss’ o la reciente ‘Diente de Oso’. De las segundas, no cabe duda, la terna formada por ‘La tigresa blanca’, ‘Sambre’ —dónde colaboró con Yslaire y firmó como Balac— y, cómo no, esa ‘Pin-Up’ que es directo antecedente del volumen que hoy nos ocupa.

Extraído de las tiras que leían los soldados de la Segunda Guerra Mundial en las páginas de ese magnífico recorrido que los autores hacían por una buena parte de la historia más sangrienta del siglo XX en la citada ‘Pin-Up’ —y que, en un homenaje magnífico, se atribuían de forma ficticia al gran Milton Caniff—, ‘Poison Ivy’ es un cómic que deja bastante de lado el tono serio del que hacían gala las páginas que la vieron nacer o, por extensión, aquellas en las que el escritor ha incursionado en el conflicto bélico global de mano del fascinante mundo de la aviación. En su lugar, un marcado talante cómico y un punto de fantasía vienen a fundirse en este particular crisol que da comienzo en los pantanos del Bayou de Luisiana y nos lleva, ya a la China ocupada por Japón, ya a las inmensidades arenosas del desierto libio.

Demostrando que humor y fantasía pueden maridarse a la perfección con un período histórico tan dramático en el transcurrir de la humanidad, Yann acude constantemente a hablar de forma directa al lector a través de los textos de apoyo, un recurso que unido al tono ligero del que se impregna toda la narración, a unos personajes carismáticos hasta decir basta —y no me refiero a la protagonista, que también, sino a todos los “actores” que llegan a aparecer a lo largo de los tres álbumes aquí recogidos— y a una acción que no para, conforman una lectura entretenida a manos llenas que rubrica en el apartado visual un Berthet que sigue demostrando, como ya hiciera en las páginas de ‘Pin-Up’, que no hay escenario que se le resista, personaje que no sepa al que aportar ese punto de vida que lo diferencie de los demás o enhebrado narrativo que no pueda resolver con pasmosa habilidad y fluidez. En definitiva, un volumen que, si bien no es imprescindible como sí lo era su hermano mayor, sí que constituye un más que agradable escapismo llamado a hacer las delicias de los amantes del tebeo francobelga.

Poison Ivy. Integral

  • Autores: Yann y Philippe Berthet
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 18,53 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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