‘Pablo 1. Max Jacob’, los comienzos de un genio

Pablo 1 portada

Dada su apasionante existencia, resultaba muy extraño que a nadie se le hubiera ocurrido plasmar en viñetas la vida de Pablo Ruíz Picasso, sobre todo sin consideramos lo mucho que le gusta al cómic francobelga acercarse a personajes históricos, y el gran regocijo que siempre encuentra en mirarse un poquito el ombligo si dicho personaje forma parte, aunque sea de manera tangencial, de la cultura francesa. A acabar con esa extrañeza vienen, no obstante, los cuatro volúmenes a lo largo de los cuales se desarrollará este ‘Pablo’ que firman Julie Birmant y Clément Oubrerie.

Sobre la primera poco os podemos aportar salvo que éste parece ser su primer trabajo, uno en el que lleva embarcada desde 2011 y del que hasta ahora se han publicado tres de los cuatro álbumes (el último aparecía en abril de este 2013). De la segunda, basta con citar a su ‘Aya de Yopougon’ para saber que se trata de una artista que ya ha conocido una gran proyección gracias al trabajo realizado junto a Marguerite Abouet, una proyección que el álbum que hoy nos ocupa no hace más que consolidar.

De trazo suelto pero lo suficientemente definido como para otorgar a sus personajes la necesaria caracterización, y un espléndido uso del color, la correcta narrativa de la dibujante sirve aquí a la perfección a los intereses de Birmant de acercarse a la figura de Picasso en unas formas que mezclan lo pedagógico y académico con un sesgo que alberga una fuerte componente de desparpajo y que pone en voz de una de las musas del pintor el relato en off de las primeras andanzas de éste en la ciudad de la luz. Un relato lleno de interés que, entre otras cosas, suscita la suficiente curiosidad en el lector como para garantizar su permanencia en las entregas que quedan.

Pablo 1. Max Jacob

7EDUCATIVA
  • Autores:Julie Birmant y Clément Oubrerie
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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