‘Orbitador’, carta de amor al espacio

Orbitador

En el epílogo de este ‘Orbitador’ que tenemos entre manos, el guionista Warren Ellis se nos muestra como un apasionado de todo lo relacionado con el espacio, especialmente con la exploración espacial y los vuelos tripulados. Tanto es así que, si hacemos caso de la anécdota con la que inicia dicho artículo, su recuerdo más antiguo pertenece a julio de 1969, cuando apenas tenía 17 meses y presenció a través del televisor, y en compañía de su madre, la llegada del hombre a la Luna. Esa pasión por el universo fue creciendo con los años y queda plasmada con fuerza en este cómic ilustrado por Colleen Doran, otra amante confesa del espacio exterior. En él, un transbordador que llevaba diez años desaparecido regresa a la Tierra, con un único piloto a bordo. Del resto de la tripulación original no queda ni rastro. El piloto está catatónico y parece que va a ser imposible arrancarle ninguna respuesta sobre lo sucedido, pero lo más extraño no es eso. Lo verdaderamente singular es que el transbordador está recubierto de algo que parece piel, y da la impresión de que ha viajado muy lejos por el universo durante la década que se ha pasado en paradero desconocido.

Para tratar de averiguar todo lo relacionado con el transbordador, el equipo del Centro Espacial Kennedy decide llamar a tres personajes que quizá puedan arrojar algo de luz al respecto: una bióloga llamada Michelle, un técnico de la NASA llamado Terry, y una psiquiatra llamada Anna. Cada cual, desde su perspectiva y a partir de sus respectivos conocimientos, irá desmarañando poco a poco la madeja del misterio planteado por Ellis. Un misterio intrigante que nos deja pegados al cómic tras un arranque intenso, dinámico y muy prometedor. La intriga y el desconcierto se mantienen hasta el final, por lo que en ese sentido Ellis ha cumplido de sobra con su cometido. Eso sí, hay pasajes en los que el ritmo decae, la trama se atasca un poco y la abrumadora cantidad de explicaciones y reflexiones científicas se atragantan durante la lectura. Pese a que Ellis intenta —normalmente con éxito— ser bastante claro y sintético, hay pasajes donde uno se pierde entre «unidades de sesgo», «olas gravitatorias», «vainas SMO/RCS» y cosas por el estilo. Las peroratas de Terry son las más complejas en ese sentido, mientras que las escenas donde Anna entrevista al astronauta resultan más asequibles e interesantes.

Orbiter-01

Al final, lo que tenemos aquí es una carta de amor al espacio en forma de thriller, una oda a la exploración espacial y una reivindicación de su importancia para la vida humana. Es una historia donde se nos dice que vale la pena correr ciertos riesgos cuando la recompensa es tan grande. Es el recordatorio de que ahí fuera hay infinidad de maravillas esperando a ser descubiertas, y que solo el arrojo de ciertos hombres y mujeres nos permitirá alcanzarlas. Es un cómic que no busca respuestas, sino la apertura de nuevos horizontes.

Otra reseña en la Fancueva | ‘Orbitador’, horizonte final

Orbitador

  • Autores: Warren Ellis y Colleen Doran
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112
  • Precio: 13,50 euros

Etiquetas

Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.