‘¡Oh, Josefina!’, vuelve el Jason más Jason

Después de haber transitado, literal y de forma aviñetada, por los senderos que llevan a Santiago de Compostela, Jason deja atrás lo poco surrealista de su experiencia personal recorriendo el «camino» y vuelve a sus andadas más peculiares y recurrentes, esas que mejor han llegado a caracterizar su forma de hacer tebeos y que provocan, sí o sí, que muchas veces adoptemos un gesto pensativo, nos rasquemos el cuero cabelludo y tengamos que devanarnos los sesos para intentar entresacar algo de lógica interna a unas páginas que nunca han conocido tal virtud. En mayor o menor modo, esa ausencia de hilo narrativo, esa falta de coherencia interna en unos relatos que van de acá para allá sin objetivo aparente, que son capaces de mezclar conceptos de lo más peregrinos —mosqueteros con cine clásico, los mismos espadachines de Alejandro Dumas con robots y H.G.Wells, Blake Edwards con licántropos…— y que siempre salen airosos de cualquier cóctel, son características que han marcado a fuego la trayectoria del noruego desde que Astiberri nos lo presentara hace ya más de tres lustros.

Es por este motivo que siempre resulta estimulante que cada vez que el artista haya saltado de su yo más Jason a su yo menos Jason —y quiénes lo seguimos desde el principio sabemos bien todo lo que comporta esta expresión ad hoc—, hayamos esperado impacientes a que su normal discurrir le devuelva a la primera posición; una posición que, en esta ocasión, como ya ha pasado otras veces, reúne bajo una misma tapa cuatro historias cortas a las que calificar como meramente variopintas sería caer en el mayor de los eufemismos: el libro empieza con un relato a modo, o eso parece inicialmente, de continuación del peregrinaje del artista por el norte de nuestro país, pero trasladado a tierras irlandesas; sigue con un thriller deconstruido que, sinceramente, todavía no he terminado de lograr reconstruir; continua con una semblanza completamente absurda de la vida del insigne Leonard Cohen y termina con el ‘¡Oh, Josefina!‘ que da título al tomo, una aproximación al romance de Napoleón con Josefina Josephine Baker en el que, por haber, hay hasta momentos sacados de ‘Misión Imposible‘.

Todo esto es servido por Jason con su natural y habitual simpleza de trazo, total carencia de intrincados mecanismos narrativos y limpieza en la estructura de viñetas, recurriendo en un 95% de la longitud del volumen a páginas con cuatro recuadros inmutables en los que sus personajes antropomórficos siguen dando guerra tan frescos, singulares y surrealistas como el primer día. Y ahí, justo ahí, radica la genialidad de este peculiar autor, en no haber variado prácticamente nada su rumbo en casi dos décadas de trayectoria y continuar encandilándonos con esa manera tan personal e intransferible —resulta curioso que, dada su considerable relevancia en el panorama europeo, no haya creado escuela— de contar historias. Nuestro deseo, obviamente, es que siga así durante mucho tiempo, que aquí continuaremos dejándonos cautivar por ellas…aunque nos quedemos muy lejos de entenderlas, al menos al completo.

¡Oh, Josefina!

  • Autores: Jason
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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