Ocho razones para engancharse al ‘X-Factor’ de Peter David

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Hace un porrón de tiempo que no seguía una serie en grapa, a excepción de alguna saga ocasional o algún número concreto. Sin embargo, un día decidí probar con un par de ejemplares del ‘X-Factor’ que actualmente guioniza Peter David y desde entonces no dejo de agradecérselo a (llamémosla así) mi intuición friki.

La serie, cuya edición española anda ahora mismo por el número 41, se corresponde con el volumen 3 americano en el que X-Factor se independiza como grupo al servicio del gobierno para pasar a ser una agencia dedicada a investigar casos relacionados con los mutantes. El grupo funciona bajo la dirección de Jamie Madrox, el mutante conocido como El Hombre Múltiple.

El caso es que después de leer los dos tebeos de los que hablo al principio, decidí pasarme por la sección de números atrasados para ponerme al día con la colección y mi enganche no ha hecho sino aumentar. Nunca antes me habían interesado las peripecias de estos personajes, pero ahora espero con ganas mi cita mensual con ellos. Meditando un poco sobre el tema, he reunido ocho razones por las que la considero una serie indispensable, que quizá también os animen a sumergiros en el universo ideado por David.

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1. Peter David: sin duda, fue la presencia de este guionista la que me animó a acercarme a X-Factor por primera vez. David ya se encargó de la serie durante los 90, y con el nuevo siglo ha venido a confirmarla como la mejor obra del universo muti. Y es que no sólo es un guionista que domina a la perfección los entresijos de su oficio (la capacidad para sorprender e intrigar al lector, el cariño con que trata a los personajes, los cliffhangers…) sino que además David sabe aderezar el resultado con múltiples referencias a la cultura popular y un sentido del humor único e intransferible.

2. Jamie Madrox: el Hombre Múltiple se nos presenta como un personaje lleno de posibilidades. Primero, porque gracias a su capacidad para crear dobles idénticos de sí mismo es capaz de resolver las situaciones más complicadas y dejarnos algunas escenas de gran impacto. Pero lo más interesante es que cada uno de estos dobles es el reflejo de una parcela de su personalidad, con lo que el estudio psicológico del personaje se convierte en una de las piezas clave de la historia.

3. Layla Miller: esta enigmática adolescente aparece de la nada al principio de la colección y desde entonces se convierte en una de las principales fuentes de intriga de la historia. Lo único que conocemos de ella es que “sabe cosas”, y vaya si las sabe, aunque no siempre parece decidida a compartirlas con sus compañeros. Hasta donde he leído, su potencial no se ha explotado todavía al máximo, pero todo apunta a que su presencia va a ser decisiva en el desarrollo de la historia.

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4. El tono noir de la serie: al convertirse en una agencia de detectives, no es raro que David haya optado por un tono más negro en sus guiones, sin perder tampoco de vista el carácter pijamuti de la serie. Escenas como cuando Siryn aparece atada en un teatro al principio del quinto número, no tienen nada que envidiar al Tarantino más cruel. Con la marcha del dibujante Ryan Sook, este tono negro se diluyó en lo que respecta al apartado gráfico, pero aún así todavía podemos oler su presencia en el resto de entregas.

5. El retrato psicológico de los personajes: aunque he destacado antes a dos de ellos, todos los personajes tienen grandes conflictos interiores que David analiza poco a poco según avanza la serie. Encontramos, por ejemplo, la angustia de Rictor tras haber perdido sus poderes, o el miedo de Rahne a ser dominada definitivamente por la bestia que late en su interior. El cénit de este análisis se produce en el número 12 de la edición española, en que todos acuden a la consulta del psicólogo Doc Samson. Un cómic magnífico, que repite el esquema que ya utilizó David en otro tebeo durante su etapa de los 90.

6. La intensidad de cada número: muchas veces he tenido la sensación al leer una grapa de que el autor de turno no te ha contado nada en las veintipocas páginas que ocupa. La forma de narrar ha cambiado, y ahora no basta la estructura clásica de: splash page molona + breve introducción para ver a nuestro héroe en su vida cotidiana + aparición del villano + mamporros a tutiplén = victoria de los héroes y todo vuelve a la normalidad. Sin embargo, a no ser que te leas una saga en tomo, grapa a grapa la cosa te sabe a poco. Pero con X-Factor no pasa. Por supuesto, David va abriendo cabos y subtramas que no se cierran hasta después de varias entregas, pero en cada número consigue que ocurran muchas cosas y salta con pasmosa facilidad de unos personajes a otros para mostrarnos en qué nuevos líos andan metidos.

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7. La independencia del resto del universo muti: sí, vale, es una independencia relativa porque con el paso de los números ya se ha cruzado con sagas como ‘Civil War’ o ‘Complejo de Mesías’, pero generalmente se puede leer y disfrutar perfectamente estos cómics sin necesidad de pasearse por todas las demás series del universo Marvel. También veremos aparecer de vez en cuando a algunos de los pesos pesados de la Patrulla X, pero ninguno es capaz de eclipsar a estos personajes que hasta ahora habían sido los eternos secundarios.

8. Los artículos de Julián Clemente: aunque habrá quien no les dé mayor importancia, a mí estos artículos que aparecen al final de cada número me parecen muy interesantes. Por un lado, Clemente nos pone al día de los personajes que van apareciendo o de las situaciones de otros cómics a los que se hace referencia, algo que es de agradecer cuando no se es una enciclopedia andante en cuestión de mutis. Además, también explica algunas de los múltiples guiños y referencias que David disemina por la historia, ya sea a películas, canciones, etc. Gracias a esto, podemos saborear cada número hasta el último detalle.

Y estas son mis razones. Si no queréis andaros con tanto rollo, quedaros simplemente con que X-Factor es una serie absorbente, llena de sorpresas inesperadas, con la acción justita pero muy intensa, y centrada fundamentalmente en torno a unos personajes complejos y bien definidos que nada tienen que envidiar a los de la serie madre. De hecho, tal y como está ahora, los dejan a la altura del betún.

Peter David está haciendo un trabajo magnífico y, aunque nunca hayáis sido demasiado fans de los mutis, seguro que esta serie no os decepciona. Y si ya estáis enganchados a ella, no os cortéis y contadnos qué es lo que más os gusta de esta nueva etapa de X-Factor.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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