Noelle Stevenson: inmejorable desembarco

Por mucho que, como redactor de Fancueva primero, y coleccionista de tebeos después, intente estar al día de todo lo que se cuece a ambos lados del charco, el veloz mundo en el que vivimos y la vasta oferta mensual que el aficionado al noveno arte puede encontrar en las dos orillas del Atlántico —una oferta que si, como servidor, ampliáis allende nuestras fronteras tirándole los tejos a material francés en su idioma original, es de todo punto inabarcable— hace imposible conocer a todo autor que surge en uno u otro mundillo —entendiendo como tal la escena estadounidense y la europea—, incluso cuando, como es el caso de Noelle Stevenson, dichos nombres vengan acompañados de laureles de la categoría de un Eisner o haber sido finalista del Premio Nacional del Libro en Estados Unidos.

Afortunadamente, para suplir una carencia que uno no sabía que tenía —pero tenía a fin de cuentas—, Astiberri ha movido sus hilos y nos trae, en un mismo mes, la fantástica y muy original obra que consagró a Stevenson y su más reciente volumen. Dos cómics de talante bien diferente como ahora pasaremos a ver pero que, sin ningún atisbo de duda, dibujan a la perfección la personalidad inquieta, ecléctica, freak, insegura y apasionada de su autora, una treintañera que con sólo 23 años veía reconocido su trabajo en ‘Nimona‘, no sólo con los galardones arriba citados, sino con algún que otro premio más que la situaban, allá por 2014 como una de las voces a tener en cuenta de cara al futuro del indie yanqui.

Sorprende pues que los lectores españoles hayamos tenido que aguardar tanto tiempo para poder asomarnos a un tebeo que, a base de descontextualizar los arquetipos más identificables de la fantasía, construye su propia realidad, una realidad en la que habitan caballeros de relucientes armaduras atormentados por una sexualidad que no pueden mostrar, ominosas organizaciones que no pueden permitir que el anti-héroe de la función se salga con la suya—porque llamar villano a Ballister Negrocorazón se me antoja excesivo incluso cuando la propia descripción del volumen lo denomina como super-villano— y una adolescente con un lado oscuro bastante recalcitrante y poderes que escapan al entendimiento que guarda un secreto inconfesable y tenebroso.

Con esos mimbres, Stevenson levanta una narración agilísima, llena de colorido —tanto figurado como de facto—, de personajes con carisma inagotable y de un humor más o menos soterrado y de tonalidades algo negruzcas que hacen de la lectura una auténtica delicia de principio a fin: el trazo sencillo y la narrativa sin pretensiones de la autora sirven como argumentos de peso a la hora de desarmar cualquier prejuicio que el lector pueda traer consigo, y la natural sinergia que, desde el primer momento, dimana de la relación entre Nimona y Ballister o entre éste y Ambrosius Lomodorado, el que fuera su antiguo compañero de armas, hace que siempre estemos inquietos por saber qué nos depararán las páginas por venir de una obra que, siempre in crescendo, es redonda hasta decir basta.

No se puede decir lo mismo de ‘El fuego nunca se apaga‘, aunque esa imposibilidad nada tenga que ver con la calidad de lo que aquí deja al desnudo Stevenson y sí con el hecho de ser un tomo cosido de mil retazos, muchos ya vistos en la red de redes y otros elaborados ex-profeso para esta suerte de autobiografía en la que la artista, como muchos coetáneos suyos, abre su corazón y su privacidad para que nos zambullamos sin reparos en las ora mansas, ora turbulentas aguas de su existencia. El resultado, que diría que funciona en un 90% del tiempo —el 10% restante que no funciona, al menos a nivel personal, claro está, cabría achacarlo al pleno desconocimiento de aquello de lo que está hablando la artista—, cimienta ese alto porcentaje en su honestidad y en la universalidad a la que tiende su mensaje.

Un mensaje que, nada aleccionador, termina impartiendo jugosas lecciones. Un mensaje que, con la libertad por bandera, se suma a nuestra mochila personal para hacer de nosotros un poco mejores. Un mensaje que, no por «trillado» —no es la primera vez que recorremos la vida de un autor o una autora marcado/a por su sexualidad y por la represión que ha sufrido a cuenta de ella—, es menos NECESARIO y que, expuesto con una naturalidad extrema que juega a liberar la página de toda constricción proveniente de la viñeta tradicional, quizá no nos deje tan satisfechos como las sensaciones que recabamos de ‘Nimona’, pero satisface lo suficiente como para recomendar sin restricciones el que os hagáis con él si preferís empezar por aquí vuestra exploración del fascinante mundo interior de Noelle Stevenson.

Nimona

  • Autores: Noelle Stevenson
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 272 páginas
  • Precio: 16 euros

El fuego nunca se apaga

  • Autores: Noelle Stevenson
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 19 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz desde que tengo uso de razón. Cinéfilo empedernido desde antes de tener uso de razón. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde antes de la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación y pasión. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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